Matino Clemente: “La vida de Roberto en las Grandes Ligas fue una vida muy dura.”

El hermano mayor de Roberto Clemente Walker vive días
 de mucha emoción previo al #RobertoClementeDay

Pronto serán 48 años desde que el cuerpo de Roberto Clemente Walker desapareciera en un accidente, 31 de diciembre de 1972, mientras viajaba a una misión humanitaria en Nicaragua.  Sin embargo, su presencia reina todos los días en la vida de su hermano mayor Justino “Matino” Clemente Walker.

“Yo estoy agradecido de la gente. Estoy contento. Estoy tranquilo. No es fácil cuando tienes un hermano desaparecido. Agradecido con el público, con la gente, que, a través de 47 años, faltan tres meses más para 48, todavía se le sigue dando homenajes y nombramientos. Me siento contento. Me siento tranquilo”, dijo el hermano mayor de 91 años residente en la tierra de gigantes, Carolina.

Matino Clemente Walher poseen un museo en su hogar del astro de las Grandes Ligas y hermano menor, Roberto Clemente Walker. (Suministrada por Judith Clemente).

Perder un hermano que es recordado como el “The Great One” en las Grandes Ligas hace que las heridas de la ausencia familiar se sientan menos dolorosas. Es por ello, que don Matino acepta con mucho regocijo lo que ocurrirá este miércoles en las Grandes Ligas. La organización beisbolera otorgó un permiso especial para que todos aquellos jugadores, dirigentes y coaches puertorriqueños que lo deseen puedan utilizar el ícono número 21 qué llevó el astro boricua a través de su carrera en la respetada entidad. Una acción que se une al homenaje que harán los integrantes de los Piratas de Pittsburgh cuando lleven ese día en sus espaldas la distinción del primer pelotero latino en jugar en las Grandes Ligas.  

El Día Roberto Clemente (#RobertoClementeDay) se da un escenario estadounidense donde la comunidad afroamericana se ha levantado en una lucha (#BlackLivesMetter) por sus derechos civiles. Han sido varias las personas negras que han sido asesinadas con vil violencia, haciendo que la indignación llegue a los extremos. El deporte es escenario idóneo para expresar los reclamos de igualdad racial y de dignidad humana. Una lucha que sobrellevaba el astro carolinense desde su entrada a las Grandes Ligas en 1995.

“La vida de Roberto en las Grandes Ligas fue una vida muy dura. Con mucho sacrificio. Recibió muchos golpes, tanto de la prensa y de la parte blanca. Él nunca se quitó. Siempre estuvo ahí. Estuvo luchando por lo que él creía, que uno tenía los mismos derechos que todo el mundo”,

contó don Matino a #LaEstocada.

“Él tuvo mucho problema, especialmente con el inglés. Yo tenía miedo de que saliera de Puerto Rico. Solo yo había salido porque estuve en el Army en la Guerra de Corea. Él era el más pequeño, siempre se tenía la preocupación, porque era él era el más pequeño. Salió de aquí con 16, 17 años. Yo pensaba en él porque era el mayor y sabía lo duro que se le podía hacer con ese racismo rampante que había allí. No sé cómo él pudo sobrellevar eso. No me explico”, continúo narrando el esposo de Carmin y padre de Judith y Jannette.

La Familia Clemente Walker y Clemente Vera sigue adelante con el legado del héroe Roberto Clemente Walker. (Suministrada Judith Clemente)

La fortaleza del derecho guardabosque de los Piratas venía de su familia. Sus padres Melchor Clemente y Luisa Walker educaron a sus hijos con principios de igualdad en una sociedad segregada que imponía a la raza negra a comer en restaurantes, viajar en buses y hospedarse en hoteles distintos exclusivos para ellos.

“Por lo menos Dios dispone de lo que va a hacer cada persona. Ya en términos destinado, desde pequeño demostraba mucha habilidad para jugar. Después seguir los consejos de los padres de nosotros, que decían que siempre, si podían a ayudar a una persona que lo ayudaran y que todo el mundo era igual, que nadie no era mejor que nadie, que todo el mundo era igual… el más pobre el más rico, el de color blanco, el de color negro. Todo el mundo era igual. Siempre nos decían que tuviéramos eso en mente, nos decían los viejos de nosotros”, pronunció con determinación el roble de los Clemente Walker.

¿Está de acuerdo don Matino con el retiro del número 21 en las Grandes Ligas? Si lo retiran ¿tiene una propuesta para poder mantener el número en uso en las Grandes Ligas?

Los Piartas de Pittsbug honraran a su astro este miércoles 9.9.2020 llevando el #21 en sus camisas. MLB dio la autorización para que todo puertoriqueño pelotero, dirigente y coaches de otros equipos también lo puedan usar. (Imagen de los Piaratas)

“Desde hace mucho tiempo… la opinión mía, no es de las hijas mías, ni de la esposa mía, ni los otros familiares míos. Yo no quería que lo retiraran porque cuando cada vez que viene uno (jugador) a batear con el número 21, siempre el locutor lo recuerda como el número que Roberto hizo famoso. Entonces es así como lo recuerdo”, expresó con tesón.

“Pero, si lo retiran es un honor grandísimo. Es un honor grande. Lo otro ha sido el número 42 de Jackie Robinson. Cualquiera de las dos cosas está bien. A mí me gustaría que se quede el número. Yo una vez dije que, si lo retiran, el pelotero que gane el premio Roberto Clemente ese año que lo usé ese pelotero. Cada año, al que le den el premio de Roberto, el pelotero use el número. Cualquier de las dos cosas está bien. No tengo problemas con eso. Estoy tranquilo con eso”, añadió con orgullo quien vive al cuidado de sus hijas y esposa rodeado de memorabilia de Roberto.

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Sobre el premio Roberto Clemente Walker explicado
por las Grandes Ligas

El premio Roberto Clemente es otorgado anualmente a un jugador quien ha demostrado los valores que Clemente desplegó en su compromiso a la comunidad y en su entendimiento del valor de ayudar a los demás. Cada equipo nomina a un jugador. Desde 1972, el Béisbol de Grandes Ligas presenta anualmente el premio (originalmente conocido como El Premio del Comisionado) que reconoce al jugador que mejor ejemplifica el juego de béisbol, deportividad, participación en la comunidad y la contribución a su equipo.

En el 1973, tras la muerte trágica de Roberto Clemente, el premio fue renombrado para honrar al hombre cuyo espíritu y buena voluntad siempre será recordado. El premio reconoce a esos individuos que verdaderamente entienden el valor de ayudar a los demás.

El Clemente con un valor añadido

Deben de nombrarlo monumento histórico. El coliseo Roberto Clemente de la ciudad capital San Juan de Puerto Rico es una de las instalaciones deportivas donde se ha personificado grandes encuentros que han aportado a la construcción de la identidad deportiva puertorriqueña.

Es una estructura que en sus paredes guarda los recuerdos del desarrollo de la pasión por los colores patrios, usando el vehículo del deporte. Muchas lágrimas derramadas por derrotas dolorosas. Risas por la alegría que siente al conseguir clasificaciones a eventos mundiales, regionales y olímpicos. Aloja la nostalgia. Retrata las más grandes despedidas a ilustres hombres y mujeres de nuestra cultura.

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Coliseo Roberto Clemente en la ciudad capital de San Juan, Puerto Rico.

Sin duda es un recinto deportivo de mucha historia con el nombre de una de nuestras luminarias en el béisbol nacional e internacional.

A los que nos gusta laborar en el deporte, entrar al Clemente es abrir la puerta a un museo donde la mente pasa una película de todo lo que se vive desde cada punto cardinal. Se estremece la piel al exponer los sentidos y abre el camino para tertulias interminables.

Es un espacio para reflexionar en el silencio que lo acompaña antes y después de un espectáculo. Te obliga a parar y observar al detalle su alrededor. Hacer un 360 donde los personajes salen de la siquis para cerrar el retrato con una sonrisa.

Esta conexión ahora toma un giro memorable, gracias a que el municipio de San Juan bautizó con el nombre de Elliott Castro a la Sala de Prensa del Clemente.

A los que me han leído, saben el valor que tiene la figura de Elliott en mi formación periodística. En esa ocasión tan especial, los recuerdos regresaron y el imaginario hizo fiesta.

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La hija de Elliott, Elga y su retoño posan frente a una de las obras que enaltecen la figura del comentarista y periodista deportivo.

La estampa de verlo salir por el pasillo de la Administración del Coliseo sería observarlo lleno de nervios, su frente sudada y lo que saldría de su boca es puro lenguaje pueblerino:

“Que bandidos y bandidas son ustedes. Charlatanes, los quiero mucho. Muchas gracias por el cariño”.

Estoy casi segura de que eso diría al enterarse de tan hermoso reconocimiento póstumo, que le hiciera la ciudad que aloja su lugar de nacimiento, Santurce.

No es para menos. Más que ver a Elliott dirigir trabajos como director de prensa de eventos tan exitosos como lo fue el 10K del Teodoro Moscoso o narrar un partido de una selección nacional, lo más que me disfrutaba era observarlo entre los niños y niñas que recogía de sectores de Venezuela y Capetillo, para llevarlos a un evento deportivo en el Clemente.

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Una de las paredes de la Sala de Prensa Elliott Castro es decorada con fotos del periodista deportivo.

Esos momentos eran los que más disfrutaba Elliott, estar con su gente y entre su gente. Los niños y las niñas de escasos recursos eran su gestión de amor. El alimento que él le daba era la fe y la esperanza, de que sí cada uno de ellos se mantenía en un deporte iban a ser personas de bien. Soñar en ser un deportista, aunque no llegará a convertirse en un olímpico o un campeón mundial, era rescatar una vida de las calles, de la criminalidad y de otros males que nos aquejan en la sociedad. Esta labor era silenciosa, sigilosa y llena de esperanza.

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Pedro Rojas es un admirador de Elliott y muchas veces trabajaron en pro de la niñez, los jóvenes  y los atletas adultos del país.

Desde este viernes, 21 de diciembre de 2018, la cuna de la Afirmación Nacional del deporte puertorriqueño tiene un valor añadido con la Sala de Prensa Elliott Castro: “Qué bueno es”.

Nota especial: Carmen Serrano, directora de prensa del municipio de San Juan, gracias por presentar la propuesta a la Ciudad Capital y esta ser aceptada por unanimidad.