La importancia de los modelos a seguir en la vida cotidiana
En la vida, todos necesitamos personas que nos inspiren, nos motiven y nos ayuden a crecer.
Un referente es alguien cuya trayectoria, valores y acciones admiramos y deseamos integrar en nuestro propio camino. Este modelo a seguir puede ser una figura pública, un familiar, un amigo o incluso un compañero de trabajo. Lo fundamental es que su ejemplo nos impulsa a mejorar y a enfrentarnos con mayor determinación a los retos del día a día.
En el deporte, Puerto Rico cuenta con una clase excepcional de excelentes narradores, comentaristas, periodistas de la vieja guardia de la tradicional prensa —esos cronistas que con palabras inundaban nuestra imaginación en el periódico de papel— y los que hoy van surgiendo y puliéndose desde las bondades que ha traído la Web 2.0 y la plataforma de las redes sociales.
Pero fue en la televisión que apareció ese contacto con una de las figuras más emblemáticas de los pasados 60 años del deporte, donde el oído escuchaba detenidamente sus frases pueblerinas que retumbaban en la mente una y otra vez.

Una vez que esa garganta decidió acogerse a la jubilación, fue honrada en 2019. Redacté en un libreto unas palabras pronunciadas con el elegante tono que destaca al narrador Jaime Rullán con la intención de enaltecer lo que había sido 57 años de contar sucesos históricos del deporte nacional y mundial:
“Transmitir las gestas deportivas de nuestros atletas conlleva muchas horas de educación y preparación. Es vital para dejar esa huella en cada uno de los televidentes y radioescuchas. No es tan solo decir quién ganó o perdió. Es como saber decirlo”.
Ese era Ernesto “Ernestito” Díaz González. Su preparación, su sabiduría y su entrega estaban siendo valorados con el premio a la excelencia periodística que lleva por nombre Joaquín Martínez Rousset durante una premiación olímpica.
Narró siete deportes diferentes. En el Olimpismo estuvo deleitando con su voz en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos, incluyendo uno de invierno. En el boxeo narró 32 peleas de campeonato mundial; 25 temporadas de béisbol profesional y 14 series del Caribe; y más de 50 temporadas en la Liga de Baloncesto Superior Nacional. Estos datos fueron suministrados por él durante la entrevista que le realicé.
Al recibir su premio, Ernestito exclamó entre los invitados en la Fundación Luis Muñoz Marín:
“Muchísimas gracias por este reconocimiento. Es un gran honor para mí. Cincuenta y siete años que se dicen facilito, pero… qué difícil es”.
Todos los presentes armonizaron la gala con sus risas y carcajadas. Ernestito siempre estaba de buen humor.
Fueron estas y otras historias que pudimos compartir. Conmigo fueron más las de béisbol que las de baloncesto. La conversación maratónica sobre nuestro astro de las Grandes Ligas, Roberto Clemente Walker, cuando lo llamé para que fuera parte del documental 3000 razones me marcó. No pudo estar en el documental por cuidar su salud, ya que en el tiempo de grabación el COVID-19 estaba saliendo de nuestra isla.
En esa conversación, aprendí sobre todas sus aportaciones al diamante. Desde jugador en la Doble A, apoderado, escucha y productor exigente. Estar al lado de Ernestito, estar intercambiando historias, chistes o lo más magistral, callar para escucharlo, era una de las mejores experiencias que la “Divina Pastora” podría regalarme.
A las nuevas generaciones, que me han preguntado quién es él, Ernestito es uno de los referentes más poderosos que nos deja el recuerdo para el crecimiento personal y profesional.
La «biblioteca» de YouTube y los cuentos de sus amigos tienen la encomienda de mantenerlo vivo.
“¡Se acabó el juego!” terrenal. Gracias por tu “Rico chachachá”.
