En el décimo aniversario de su medalla de plata Londres 2012 anunció su retiro
El luchador olímpico Jaime Yusept Espinal Fajardo anunció hoy, jueves, su retiro de la competencia olímpica rodeado de admiración, en el salón Joaquín Martínez Rousset del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR).
“Un día como hoy tuve mi medalla de plata en Londres 2012. Hoy quiero anunciar oficialmente que ya me retiro del deporte de la lucha olímpica, para no volver a competir. Sí, sigo siendo parte del Movimiento Olímpico. Sigo siendo parte de lo que es la lucha olímpica. Sumamente agradecido. It ‘s official (es oficial)”, dijo el atleta de 38 años acompañado por su esposa y también luchadora olímpica Tokio 2020, la mexicana Jane Valencia, y su hija Joy.
El atleta dominicano-boricua tuvo una carrera exitosa en la lucha olímpica. Fue medallista de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010 y repitió podio en Veracruz 2014 con bronce. En los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 se alzó con otra presea de bronce. Su gran ejecutoria estuvo en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ganando la primera medalla para la lucha olímpica puertorriqueña en los 86 kilogramos. Fue el segundo atleta olímpico que logró una medalla de plata, siguiéndole los pasos al púgil Luis Francisco Ortiz, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Obtuvo múltiples logros en competencias regionales, continentales e internacionales por su deporte.
Jaime Espinal con su medalla de Londres 2012. (Archivo COPUR)
La presidenta del COPUR, Sara Rosario Vélez, introdujo a los presentes a un viaje por ese momento histórico que vivió Puerto Rico hace 10 años.
“Justamente hoy, 11 de agosto de 2012, todo Puerto Rico amaneció con la noticia de que teníamos un atleta, Jaime Espinal, que iba a la final de la lucha olímpica de los Juegos Olímpicos de Londres. Ese día, todo el mundo en Puerto Rico supo quién era Jaime Espinal. Todo el mundo, también, supo que la lucha olímpica existe y que no todo es lucha libre”, recordó Rosario Vélez, quien en ese entonces se destacó como jefa de misión de la Delegación de Puerto Rico.
“La medalla de Jaime trajo muchas cosas buenas para el deporte y el deporte de la lucha olímpica. También para su vida personal. Es un atleta muy respetado. Alcanzó muchas cosas en su vida, como lo es su familia. Es una vida que se transformó por el deporte. Experiencias positivas, experiencias negativas, como todos hemos tenido en la vida. Estamos muy agradecidos de él y todo lo que ha dejado. Le deseamos lo mejor en todos sus proyectos”, dijo la Presidenta del COPUR.
Para Londres 2012, Puerto Rico cumplía 16 años sin obtener medallas. El podio era ocupado por puros boxeadores con seis preseas (una de plata y cinco de bronce), siendo Daniel Santos el último ganador en Atlanta 1996. Sin embargo, el vallista Javier Culson fue la esperanza medallista para acabar con la sequía y romper el invicto que llevaba el pugilismo desde 1948. Fue así, Culson rompió el patrón olímpico con su medalla de bronce en los 400 metros con vallas. Pero… la vida tomaría por sorpresa a Puerto Rico. Espinal Fajardo vino a darle un empujón a las alegrías que se vivían desde el 6 de agosto del 2011 gracias a Culson. Cinco días después, el luchador dio el toque plateado a la majestuosa delegación de Londres 2012. Un pueblo lo conoció por su hazaña, abriendo un nuevo puente de educación en la lucha olímpica.
Para el presidente de la Federación de Luchas Asociadas de Puerto Rico, Obed Santana, el retiro del medallista olímpico de plata en Londres 2012 llena de nostalgia a su organismo.
“Para nosotros en la parte de las Lucha Asociadas de Puerto Rico nos sentimos un poco apenados, porque él ha sido un excelente atleta y así lo ha demostrado en el tiempo que estuvo con nosotros. Trajo tanta gloria a Puerto Rico y la Federación. A veces queremos que los atletas nos duren toda una vida. Se le respeta su espacio y su decisión. Nuestro respeto para Jaime”, indicó Santa, quien lleva más de 35 años en la lucha olímpica puertorriqueña en sus facetas de atleta, entrenador nacional, árbitro internacional y ahora presidente federativo.
Además de reconocer el desempeño deportivo de Espinal Fajardo, Santana expresó que “las puertas de nuestra federación siempre estarán abiertas para él. En un futuro no puede ser un buen entrenador y puede cubrir cualquiera de las áreas de nuestra federación. Estaremos, aquí, para lo que nos necesite”.
Jaime Espinal celebrando su campeonato en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010 (Archivo COPUR)
En la actividad, Espinal Fajardo detalló un listado de las metas que quiere realizar, dándole énfasis a su sueño de ser productor para crear eventos deportivos, publicar su libro para niños y ser presidente del COPUR o secretario del Departamento de Recreación y Deportes de Puerto Rico.
El luchador nació en Santo Domingo, República Dominicana. Decidió competir por Puerto Rico a temprana edad de su juventud. Selló su carrera con el logro más grande, ser abanderado de Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, donde la tenista Mónica Puig regaló la primera medalla de oro absoluta para Puerto Rico en el evento más emblemático para el Comité Olímpico Internacional y el COPUR.
Nota redactada para el Comité Olímpico de Puerto Rico
Espinal regaló otro histórico momento para Puerto Rico un 11 de agosto de 2012 en Londres 2012, uniéndose al vallista Javier Culson en la transformación del medallero olímpico.
La Estocada
Su corazón de luchador guerrea para que exista un mundo que garantice la dignidad humana y la igualdad entre los ciudadanos. El origen de su convicción nace en su natal República Dominicana creciendo en su paso ligero por Nueva York, y encontrando en Puerto Rico el lugar de su peregrinación.
El hijo de Alejandrina Fajardo Hernández y Jaime Félix Espinal dio su primer grito de espartano el 14 de octubre de 1984 en el barrio Simón Bolívar de Santo Domingo, República Dominicana. Cinco años más tarde es traído junto a sus hermanos a Puerto Rico por su progenitora, quien buscaba una mejor calidad de vida para su familia.
Jaime Yusept Espinal Fajardo no ha estado exento de superar batallas en su destino como hijo, estudiante, deportistas y cristiano. La vida lo ha llevado a prevalecer en situaciones que lo han motivado a comprometerse consigo mismo y la sociedad, que hoy lo reconoce como orgullo patrio de Borinquén.
En los primeros pasos hacia la conquista olímpica. En esesta competencia realizada en Michigan, 1996 (Foto suministrada por Pedro Rojas).
La formación académica inició en la Escuela de la Comunidad Luis Muñiz Souffront de Caparra Terrance, continuándola en la Academia Bautista en Puerto Nuevo. Ambos recintos ubicados en la ciudad capital de San Juan, Puerto Rico.
El primer contacto con un colchón de lucha olímpica fue a los 8 años de edad motivado por el entrenador cubano, Pedro Rojas. El destacado líder del deporte de combate se acercó a Espinal, a su hermano Stanley y dos amigos gemelos cuando jugaban baloncesto en la cancha de la Escuela Superior Gabriela Mistral en Puerto Nuevo. El reclutamiento de Rojas hizo que la vida del niño diera un giro exitoso.
Las pruebas que bien se encarga la existencia de ponerle a los seres humanos, estuvieron presentes en todo el recorrido del crecimiento deportivo y profesional del luchador. Ya venía ganando sus combates en contra del discrimen por raza y color vivida en su corta estadía en Nueva York a los 15 años de edad. Enfrentó la dura realidad de entrenar, estudiar y trabajar para sufragar sus gastos personales. En dos ocasiones decidió estar fuera de combate para dedicarse al “break dance” y a practicar el porrismo. Sin embargo, su corazón seguía palpitando por la lucha olímpica.
Tomó la decisión de representar a Puerto Rico a los 21 años de edad tras juramentar ciudadanía americana en el 2007. Lo que significó para él un eterno agradecimiento a Puerto Rico por sentirse orgulloso de donde se crio, aprendió el deporte y del país que lo adoptó.
Buscó su primera clasificación olímpica para los Juegos de Beijing 2008, siendo infortunio el intento durante el Campeonato Panamericano. Solo los primeros dos lugares obtenían el boleto, el puertorriqueño llegó medalla de bronce.
Jaime Espinal tras recibir la medalla de oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010. (Crédito Osvaldo Figueroa, Club de Lucha Coamo).
No obstante, su carrera deportiva continúo cosechando frutos. Con nueve meses de arduo entrenamiento en Cuba durante el 2009, Jaime llegó a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2010 en Mayagüez motivado a ganar oro. Afortunado el luchador se proclamó campeón de la justa regional llevando a los boricuas a entonar con mano en el corazón el himno nacional en lo más alto del pódium.
Siempre buscando su mejor porvenir, el luchador se muda con su inseparable amigo y también luchador mundialista Franklin Gómez a Estados Unidos. De allí nacieron promesas cumplidas de mantener una vida saludable, abundante en espíritu y balanceada en lo deportivo.
Jaime Espinal celebrando su medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. (Suministrada)
La experiencia competitiva en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 le sirvió de inspiración para seguir entrenando de cara a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En la cita olímpica, Espinal sorprendió al mundo deportivo ganando la medalla de plata en los 84 kilogramos un 11 de agosto. Una presea histórica al ser la primera en lucha olímpica, la segunda de plata en los resultados de Puerto Rico desde que se incursionó en la participación olímpica en 1948.
Hombre de palabra y convicción, el luchador comenzó a escribir otro capítulo al convertirse en ente transformador social a través de charlas educativas, presentaciones deportivas y enlace con empresas para apoyar el crecimiento de su deporte en todo el país.
Jaime Espinal abanderado de Puerto Rico y líder de la Delegación. (PHOTO BY VICTOR STRAFFON/STRAFFON IMAGES)
El apoyo de un país con más de cuatro millones de habitantes y el reconocimiento de más de cinco millones de puertorriqueños en el exterior le dio la fortaleza de volver a ser medallista de bronce centroamericano (Veracruz 2014) y panamericano (Toronto 2015). Una ruta que continúo llena de sacrificios físicos, emocionales y estructura económica que lo puso nuevamente en la página olímpica clasificando a los XXXI Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Su legado deportivo, su representación como embajador de los principios del Movimiento Olímpico y su honra a Puerto Rico lo expusieron en los ojos de un país agradecido para ser el Abanderado de las primeras Olimpiadas a celebrarse en América del Sur.
Jaime Yusept Espinal Fajardo es nuestro décimo noveno portador de la insignia más importante para Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
En la actualidad posee una familia olímpica con la luchadora mexicana Jane Valencia y su hija Joy Espinal Valencia.
Escrito redactado para la Guía Olímpica del Comité Olímpico de Puerto Rico en el 2016 y actualizada para el segmento de Educación Olímpica de La Estocada.
Es en el segundo postulado de la Carta Olímpica del Comité Olímpico Internacional (COI), versión publicada el 1ro de septiembre de 2004, que voy a amparar mi reflexión sobre la garantía de que no haya ningún tipo de discriminación en la práctica deportiva, dándole valor al ser humano como el centro de sus actividades deportivas.
“El objetivo del Olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana”.
Pierre de Coubertin
Para comprender lo expuesto, definimos la Carta Olímpica como la codificación de los principios fundamentales del Olimpismo, de las Normas de los textos aplicables por el COI. Rige la organización, la acción y el funcionamiento del Movimiento Olímpico y fija las condiciones de la celebración de los Juegos Olímpicos.
Pero ¿qué es el deporte en sí? Una reflexión que le extiendo a ustedes, como la he compartido con la nueva generación de estudiantes de periodismo que se quieren especializar en deportes.
Por lo menos, los rostros de los futuros comunicadores forman una expresión de incredulidad antes de expresar su contestación. Sus respuestas se encaminan, en su mayoría, a los adjetivos de espectáculo, alto rendimiento, recreación, educación física y una manera de emplearse para ser millonarios.
¡Claro! En sus mentes están las figuras de los canasteros como Michael Jordan o Lebron James; el excorredor olímpico jamaiquino Usain Bolt; los expeloteros multimillonarios dominicanos David Ortiz y Pedro Martínez, el cubano de los Mets de Nueva York, Yoenis Céspedes, o los estelares puertorriqueños retirados Carlos Delegado y Rubén Sierra.
Los medallistas olímpicos, el corredor Javier Culson y el luchador Jaime Espinal, son figuras puertorriqueñas de gran popularidad en la sociedad.
En los pasados ocho años, ya están hablando de figuras nuevas a nivel nacional como los medallistas olímpicos puertorriqueños, el ponceño Javier Culson y el dominico-puertorriqueño luchador Jaime Espinal, y marcando la historia con oro, la tenista Mónica Puig. Dejando en el olvido a otros seis medallistas olímpicos en boxeo, tema para otra meditación.
Les confieso que todos tienen una contestación correcta. Solo le falta profundizar en su oración lo que aporta el deporte a la sociedad. No los culpo. Es un tema que muy poco se toca, que es validado por los postulados del Movimiento Olímpico. Unos principios que tienen espacio mediático con la celebración de unos Juegos Olímpicos cada cuatro año desde su era moderna iniciada en 1896.
La idea perfecta del deporte en la mente del fanático o sus integrantes es ganar medallas, realizar marcas mundiales o contribuir positivamente al desarrollo de los jóvenes y a la calidad de vida de nuestras comunidades. Es un prototipo.
El Manual de Administración Deportiva del programa Solidaridad Olímpica del COI define del deporte que “nunca es neutro. Puede enseñar valores y conductas éticas o no. Puede ayudar a las personas a tener una imagen positiva de sí mismas o a respetar al prójimo, o no. Puede reforzar un estilo de vida sano, forjar el orgullo cívico y la participación en la comunidad. O puede también centrarse en la violencia, las drogas y las trampas para ganar a toda costa”.
Es por esto por lo que se le extiende una invitación a los amantes fervientes del deporte a que respalden los valores positivos del deporte de manera sencilla y eficaz. Asumir las responsabilidades de cada sector que trabaja en el deporte, en especial aquellas personas o instituciones que están relacionadas con los jóvenes – como las escuelas, las comunidades y los clubes deportivos – para crear una cultura deportiva positiva y fuerte. En mi carácter, deberían incluir los futuros comunicadores que están en el aula universitario.
El Olimpismo es visto como la combinación ideal del deporte, la cultura y la educación para promover un desarrollo adecuado y equilibrado entre el cuerpo, la mente y la voluntad del ser. Una mayor responsabilidad recae en todos los que creen en la filosofía olímpica y es que la sociedad coloca el deporte “al servicio de la humanidad y promueve una sociedad pacífica que preserve y cultive la dignidad humana”.
¿Cómo se hace? ¿Cómo se logra un balance en el deporte olímpico? ¿Existe algún plan para llevarlo a cabo?
El Movimiento Olímpico presenta tres valores principales que nos inspira a nivel personal y colectivo en creer en la inclusión y en la equidad.
El primero de ellos es la excelencia. Este valor se refiere a dar lo mejor de sí mismo, tanto en el terreno del juego como en lo personal. No se trata de ganar, sino también de participar, de progresar hacia la consecución de nuestros objetivos personales y de dar lo mejor de nosotros cada día, beneficiándonos de la saludable combinación de un cuerpo, una mente y una voluntad fuerte.
Lutz Long y Jesse Cleveland Owens son ejemplos del valor olímpico de excelencia.
¿Es Jesse Cleveland Owens un ejemplo de excelencia olímpica desde las Olimpiadas de 1936? Sí. El velocista afroamericano destruyó el ideal del “Nuevo Hombre Ario” de Adolfo Hitler. Owens llegó a los denominados “Juegos Nazis” celebrados en Berlín 1936 para ganar cuatro medallas de oro en los 100 y 200 metros, el relevo 4×100 y en el salto de longitud. Luego se manifestó en darle la vuelta olímpica con su amigo alemán y saltador, Lutz Long, en una muestra de deportivismo y rompimiento de estereotipos. Al final ambos se fundieron en un abrazo ante el clamor y admiración de 80,000 espectadores.
Tommie Smith y John Carlos lograron que la lucha civil llagara a los anales internacionales en las Olimpiadas de México 1968.
¿Tommie Smith y John Carlo representan la excelencia deportiva? Sí. El mundo deportivo en las Olimpiadas de México 1968 fue escenario de una de las protestas más memorables en todos los tiempos. Dos puños con un guante negro en un pódium marcaron la historia del Movimiento Olímpico por los derechos civiles, no solamente en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. Estos puños pertenecieron a los velocistas estadounidenses Tommie Smith y John Carlo, quienes en ese acto lograron que la lucha civil llegara a los anales internacionales.
El COI en su aspecto reglamentario decidió expulsar a los atletas de la Villa y le prohibió futuras participaciones olímpicas. Hubo otras protestas, pero ninguna más dramática que esta.
Dos historias de excelencia deportiva con finales diferentes y una reglamentación del COI extrañamente aplicable. El caso de Owens expuso al COI con poco poder en su fallido intento de derrocar la tortura nazi practicada y manifestada en 1936, mientras usó su “poder” para expulsar a dos medallistas olímpicos en 1968 de por vida.
Los amigos Franklin Gómez y Jaime Espinal. Dos olímpicos que representan el valor amistad en y fuera del deporte.
El segundo valor del Olimpismo es la amistad. El Movimiento Olímpico promueve la creación de vínculos y el entendimiento mutuo entre las personas. El valor de la amistad se refiere a la creación de un mundo mejor y más pacífico gracias a la solidaridad, el espíritu de equipo, la alegría y el optimismo en el deporte. Los Juegos Olímpicos inspiran a la humanidad a superar las diferencias políticas, económicas, de género raciales y religiosas y a entablar amistad a pesar de estas diferencias. Para los atletas, significa crear lazos de amistad para toda la vida con sus compañeros de equipo y sus rivales.
En Puerto Rico, este valor olímpico se ha masificado en los últimos tiempos gracias a dos figuras deportivas de la lucha olímpica, los dominico-puertorriqueños, el subcampeón mundial Franklin Gómez y el subcampeón olímpico Londres 2012, Jaime Espinal.
¿Por qué uso el adjetivo dominico-puertorriqueño? Ambos atletas nacieron en la hermana isla antillana, República Dominicana, aceptando a Puerto Rico su isla de adopción a temprana edad por la emigración de sus madres a la Isla en busca de un mejor porvenir para su familia. Ambos decidieron aceptar como soberanía deportiva la puertorriqueña, por agradecimiento a Puerto Rico al encontrar su formación social y deportiva.
Franklin y Jaime no estuvieron exentos de fuertes críticas discriminatorias de todos los sectores de Puerto Rico cuando fueron expuestos en los medios de comunicación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Una historia que recuerdo con dolor, porque nuestro país pide a gritos un balance humanitario para salir adelante ante la crisis que vivimos en todos los aspectos de un ser humano y usamos el ataque racial contra los que hacen patria con amor genuino.
Franklin era el luchador con proyección a ganar la medalla olímpica, pero un virus a último momento lo sacó de carrera el 11 de agosto de 2012. Sin embargo, la vida fue justa para Puerto Rico. Unas cinco horas más tarde, aproximadamente, le brindó la justicia a los dominico-puertorriqueños con la medalla de plata de Jaime en los 84 kilogramos. Puerto Rico se rindió a Jaime y a la comunidad dominicana uniendo su alegría a la celebración histórica de la medalla de bronce del vallista ponceño Javier Culson conquistada cinco días antes. Puerto Rico aprendió con Jaime, lo que es amor a la patria, recibir el perdón a grandes injusticias que se cometen a nivel racial y rendirse a una transformación social que amerita el respeto y la inclusión de todos los humanos.
Cuatro años más tarde, la historia de Jaime y Franklin se transformó en solidaridad. El “Olympic Channel” recogió en unos segundos su historia para compartirla con el Universo deportivo, dejando perpetuado el valor de la amistad y el respeto.
Franklin Gómez, sin duda, es la fuerte de inspiración para hablar del valor olímpico: respeto.
Respeto, es el tercer valor del Olimpismo. Este valor debería ser la fuente de inspiración para todos los que participan en los programas olímpicos y universales del deporte. El respeto a uno mismo, a su cuerpo, a los demás, a las normas y al medio ambiente. En el deporte, el respeto hace referencia al juego limpio de los atletas y a su compromiso con la lucha contra el dopaje.
Puerto Rico se unió al listado de las injusticias sufridas en Rio de Janeiro 2016. Franklin Gómez nuevamente fue protagonista de la noticia. Esta vez por una injusticia de juego sucio en su pelea para pasar a la semifinal de los 65 kilogramos ante un competidor uzbeko.
Confieso que, al ser testigo de tal robo en el jueceo, el mundo del Olimpismo se convirtió en una fachada, pero recuperé el aliento al pensar en los postulados de su creación. Somos nosotros, los que creemos en ellos, que podemos hacer la diferencia hasta dentro de la organización que busca paz, unión y promueve la solidaridad a través de unos Juegos cada cuatro año. No estamos vacunados ante las crueldades de la vida como lo son el racismo, la discriminación, el robo, la violencia, entre otros designios que luchamos en contra de ellos cada día. Pero, tenemos la herramienta para hacer entes de cambio.
Es por esto que Owens, Smith, Carlo, Espinal y Franklin, todos de color negro son ejemplos de muchos que el deporte tiene para hacer un mundo fuera de discriminación, sostenibilidad, humanismo, universalidad, solidaridad y una sólida alianza entre el deporte, la educación y la cultura.
Nos toca, a usted y a mí, hacer todo lo posible para promover el espíritu del Olimpismo, que nace en la convergencia del deporte, la cultura y la educación.
Este escrito formó parte de mi presentación como invitada al 21th Annual Arturo A. Schomburg Symposium con el tema Sports and blackness: inclusion?, en el Taller Puertorriqueño de Filadelfia el 25 de febrero de 2017. Hoy, 22 de marzo, en conmemoración del Día de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico decido hacerlo público en honor a todas las razas que buscan ser respetadas por el Universo.