Culson nos enseñó mucho, más que ganar medallas

Festejo su retiro, como cada logro que tuvo. Lo lloro, como todas las veces que tuvo sus caídas y bajamos cabeza.

Defiendo su retiro, como todas las veces que me tiré en contra a los que se hacen llamar “conocedores del deporte”, a colegas y hasta expertos fervientes en las plazas públicas y desde el teclado, que emitieron sus opiniones sin base y fundamento. Hubo otros que sí emitieron su opinión para un debate de altura y responsable, sin odio.

Teniendo el espacio y una la filosofía marcada en La Estocada me siento en la libertad de arrojar palabras de admiración, respeto, agradecimiento y de satisfacción por lo que hizo Javier, “Javi” o Culson, en todas las formas que yo decidí reconocerlo.

No me interesa todos aquellos sobrenombres que trataron de marchitar la carrera de uno de los más grandiosos atletas que ha tenido Puerto Rico. Sumamos y no restamos. Javi es un caso muy particular que me aportó muchísimas enseñanzas en mi formación deportiva y profesional.

LFM_0266

Javier Culson posa frente a la nueva marca de los 400 metros con vallas de la LAI de 48.90 segundos. (Foto Luis F. Minguela LAI)

Mi primer acercamiento con Javier fue en una actividad que realizó la American University para el 2005 donde premiaban a los Atletas más Destacados de su institución, que competían en la Liga Atlética Interuniversitaria. Era él y la hoy abandera de Puerto Rico para Barranquilla, Vanessa García, los deportistas más exitosos de ese año. En esa actividad fui invitada como reportera de un diario nacional, en el cual había entrado a trabajar y me habían asignado la cobertura de las Justas de Atletismo. Ya había cogido experiencia en la radio al lado de los compañeros Héctor Meléndez, Julio Trompeta, Wilfredo “Puruco” Torres, entre otros.

Sabía de Javier y su potencial, pero nunca me imaginé en lo que se iba a convertir: un atleta fascinante y de grandes logros.

Culson trajo medalla en todo y de todos los colores.

Una década después fue un ser humano que me ayudó a reconocer la necesidad de defender a capa y espada la labor de un atleta y apoyarlos con la brega ante los medios de comunicación. Siempre respetando los límites de un atleta y la prensa. Los límites se respetan.

El 16 de abril de 2005, Culson ganó su primer oro en los 400 metros con vallas con tiempo de 51.68 segundos en el uniforme de los Piratas de la American. Al año siguiente, 29 de abril de 2006, repitió la hazaña con tiempo de 52.06 segundos.

Estuvo un año sentado por la transferencia que hizo junto a su eterno entrenador y “papá” Héctor “Kno” Amill hacia la Pontificia Universidad Católica. Retomando la pista universitaria, el hijo de Judith Pérez, quien había competido en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966 San Juan en atletismo, estableció nueva marca universitaria de 48.90 segundos el 29 de abril de 2008, nueva marca nacional para ese momento y colocarse a las puertas de su clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. La marca de Javier reemplazó la de 49.36 segundos de otra gloria del país, Domingo Cordero, que corrió en 1990 por la Universidad de Puerto Rico de Río Piedras.

En este año, 2008, la candela en los medios era incesante con el tema olímpico. Los periodistas deportivos y animadores de “talk show” querían que corriera las cabezas de los líderes que tenían a su cargo la representación olímpica de nuestro país. Los atletas estaban de brazos caídos con los medios. Si no me cree, dele para atrás a la historia periodística. De hecho, me inspiraron a hacer mi tesis de maestría en la Universidad del Sagrado Corazón.

Yo, que había fracasado en mi segundo intento en buscar el sueño olímpico, estaba escuchando como en una emisora FM despotricaban contra los atletas de Puerto Rico. Algo normal. Hello! Ahora peor, porque todos saben de todo y usan las redes sociales, llegando al acoso cibernético con insultos a los atletas.

No justifico los insultos a los atletas y mucho menos por no cumplir las expectativas de cada individuo en este planeta. También comprendo las frustraciones de nuestros fanáticos que desean lo mejor por los que representan a nuestra isla. Esto es un tema para otro momento.

La sangre me estaba quemando las venas con cada palabra que escuchaba y decidí llamar a la emisora identificándome, sin miedo. Me hicieron un reto de visitar el programa mañanero. Lo acepté. En la entrevista de esa mañana di a conocer lo que es la esgrima, di un mensaje apelando a la comprensión de lo que pasaba un atleta. Eduqué de lo que estaba de moda en ese tiempo, el programa de becas de una cadena internacional de materiales de construcción donde el atleta trabajaba partime y cobraba full time. El principio de los avances que se tiene hoy como lo es la Junta de Atleta a Tiempo Completo, las múltiples ayudas bajo las organizaciones deportivas nacionales e internacionales. Tema para otro momento, porque se han tenido grandes avances en el asunto, se lucha defendiendo lo que creemos y trabajando para seguir creciendo.

En esas Olimpiadas, Culson quedó semifinalista. Año siguiente, se convirtió en subcampeón mundial de atletismo. Logros tras logros. Aplausos tras aplausos. Vinieron tropiezos con los medios, ganándose columnas de opinión que estremecían más que los terremotos de Chile o México. Lo que lo encerró en sí mismo. Ni se diga, lo que provocaron esas columnas en los que dicen ser “conocedores del deporte”” y en el fanático.

El ponceño siguió su camino tranquilo. Sobrepasando poco a poco las críticas de los medios, algunos seguidores, y recibiendo cada vez más apoyo incondicional de los que llegamos a conocer, entender y comprender su personalidad.

Tuve la dicha de continuar su carrera deportiva de más cerca en la LAI. Desde noviembre de 2008 empecé en la oficina de prensa y comunicación con el Comisionado, que a su vez ejercía la presidencia de la Federación de Atletismo.

Javier Culson 800 metros

Javier Culson y su entrenador Kno Amill dialogando después de un fogueo en la LAI en el 2011. (L. Minguela LAI)

Culson corría todas las preliminares de las Justas de Atletismo de la LAI, anunciando su inicio de temporada con dos carreras de 800 metros divididas en la primera y segunda clasificatoria con “conejos” o “liebres” de otros atletas que le servían de empuje para mejorar su fondo y velocidad. Para la tercera y última clasificatoria para las Justas, Culson comenzaba a “tocar las vallas” en los heat donde se encontraban los atletas internacionales o de mejor tiempo de las universidades participantes. Javi, aun estando fuera de la LAI, siguió contando con el escenario donde estableció su marca universitaria en 400 metros con vallas y le dio el boleto para Beijing. Amaba entrenar en Puerto Rico.

Fueron nueve años que me dedicaba a observarlo. Nueve años que me sentaba con su entrenador Kno Amill en los dugouts del Paquito Montaner o en un mattre de la pista de Mayagüez o de las universidades de la Interamericana o Turabo, aprendiendo de la dificultad que tenía su evento, el por qué corría 800 y 600 metros, cómo iba a subir su rendimiento para alcanzar su meta, las decisiones de por qué no corrían en Juegos Centroamericanos u otros eventos y el para qué había dado el salto al profesionalismo. Fueron tantas y tantas las preguntas que me contestaron, que analicé y busqué información metodológica para confirmar todo lo que me decía. Fue mucho lo que aprendí de su carrera y de su persona. Me ayudó a profundizar en mi conocimiento deportivo y periodístico.

Pasando revista de lo que ha sido su carrera deportiva me doy cuenta, sin temor a equivocarme, que Culson fue un fenómeno para el atletismo de Puerto Rico. Fue un atleta consistente.

ATLETISMO

Javier Culson en el 2016. (Straffon Images)

Javier le dio profesionalismo al atletismo. Abrió el camino para que hoy los atletas jóvenes puedan ver futuro y enseñarles que todo tiene su tiempo si saben ser pacientes, humildes y trabajadores por sus sueños. El ponceño que practicaba en Villa del Carmen a pleno sol dio grandes resultados y es una gloria mundialista, olímpica y nacional.

Nuestro primer atleta en romper la rutina de las medallas olímpicas de boxeo un 6 de agosto de 2012 paralizó un país con bronce, siendo el abanderado de Londres 2012. También tuvo la dicha de paralizar a un país cuando el 16 de agosto de 2016 cometió falsa salida, PERO… PERO un pueblo se rindió en honores para él cuando este pidió perdón por su resultado. Todos aprendimos. Culson aprendió y nosotros, sus seguidores incondicionales, y los haters también los hicimos.

Javier Culson lleva tres años visitiendo a los estudiantes-atletas de su alma mater Jardines de Ponce. (Suministrada)
Javier Culson en una donación de su uniforme de competencia a los jóvenes de su alma mater Jardines de Ponce y su entrenador Kno Amill. (Suministrada)

Culson ganó más que medallas. El vallista olímpico también ganó y sigue ganando el agradecimiento de los que él ayuda con su donación de equipo deportivo, enseñando a los niños a prevalecer en sus metas y siendo feliz como padre y esposo.

¡Feliz jubilación de la competencia, Culson! Elliott Castro estaría celebrando contigo y llenando de elogios tu carrera por la Descarga Original.

Anuncios

Un comentario en “Culson nos enseñó mucho, más que ganar medallas

Deja un comentario