Aceptar a Dios, Hijo y Espíritu Santo es una decisión de amor que conlleva sepultar la vida que nos traía tristeza, vacío y desolación.
Aceptar a Dios, Hijo y Espíritu Santo es una decisión de amor que conlleva sepultar la vida que nos traía tristeza, vacío y desolación.
El sendero de la vida está lleno de enseñanzas. Diría, que este aprendizaje no está en nuestro control. Es en el proceso donde se descubre la grandeza que tiene el ser humano de convertir “el agua en vino” y compartir con otros las bonanzas. Lilliam Karen con #LaEstocada Lilliam Karen Alvarado Viñas, creadora de Mumas …