Mayagüez 2010: Delegación de Puerto Rico impuso un relevo generacional gallardo

Nacen nuevos rostros deportivos con espíritus resilientes

El calendario olímpico había caducado para varios atletas en Mayagüez 2010. Otros se disponían a extender su estadía a un ciclo adicional. Unos pocos le siguen sacando provecho a los beneficios que tienen sus disciplinas que, a mayor edad, más posibilidades en ser medallistas.

El relevo generacional para la Delegación de Puerto Rico estaba latente. Había alrededor de una década de arduo trabajo para los líderes del Comité Olímpico de Puerto Rico y los amigos del deporte en apoyar el desarrollo y estructuración de un equipo de ensueño.

“Muchos de estos atletas venían de programas deportivos que en Puerto Rico se estaban desarrollando con el tiempo y que dieron resultados positivos. Fue una estructura que al presente se sigue mejorando al ritmo del cambio de la práctica del deporte en el mundo”, recuerda la presidenta del COPUR, Sara Rosario.

Entre los proyectos de desarrollo de estos atletas estaba el programa de la Iniciativa para el Desarrollo del Deporte Femenino Puertorriqueño, los Centros de Formación y Desarrollo y la Junta de Atleta a Tiempo Completo, estos tres por el Departamento de Recreación y Deportes; las escuelas especializadas en deportes como la Eugenio Guerra Cruz en el Albergue Olímpico y la Germán Rieckehoff Sampayo en Carolina; y, programas con empresas privadas de “Adopta un atleta”. El producto deportivo beneficiado salió del trabajo incansable de las federaciones del COPUR en hacer sus reclutamientos y planes de entrenamiento acorde con lo que ocurría en centros alrededor del mundo.

“Subir un escalón a nivel centroamericano, panamericano y olímpico conlleva rediseño, apoyo y estructura metodológica. Estábamos seguros de que la Delegación de Mayagüez 2010 nos daría la chispa para seguir cosechando grandes logros. Así lo hemos visto en los dos ciclos olímpicos subsiguientes”, puntualizó Rosario.

Vilmary Mojica fue a los Juegos Olímpicos de Río 2016 junto con el equipo de voleibol femenino para ser pioneras en la participación olímpica por Puerto Rico (COPUR)

El retiro de grandes profesionales fue inminente. Algunas de las figuras que se despidieron del uniforme nacional fueron: Carlos Arroyo y Juanita Rivera (baloncesto), Michelle Ayala (bolos), Jessica García y Carlos Santiago (judo), Geralee Vega (pesas), Asunción Ocasio e Ineabelle Díaz (taekwondo), Lucas Bennazar y Vivian Rodríguez (escopeta), Héctor Berríos (tenis de mesa), los voleibolistas Víctor “Vitito” Rivera, Héctor “Picky” Soto y Alexis Matías, entre otros.

Otros decidieron extender sus años de competitividad hasta el 2016 sin dejar de sumar logros para su país. Este fue el caso de tres “Golden Boys” de la gimnasia Luis Rivera, Tommy Ramos, Alexander Rodríguez, el velerista Raúl Ríos, el corredor Javier Culson y las voleibolistas Debora Seilhamer, Vilmarie Mojica, Tatiana Encarnación y Saraí Álvarez, entre otros.

“El ingreso de talento joven a nuestra delegación estuvo presente para el Comité y el Departamento de Alto rendimiento desde que culminó el ciclo olímpico en Londres 2012. Un ciclo que cerró con dos medallas olímpicos, el bronce de Javier Culson y la plata de Jaime Espinal. La detección del talento se estaba haciendo dentro y fuera del país. También habíamos visto que se podían quedar atletas que estaban a mitad de su rendimiento y persisten en la competencia”, repasó la líder del Movimiento Olímpico Local.

Vanessa García fue la abandera de Puerto Rico para los Juegos de Barranquilla 2018. (COPUR)

De los atletas de Mayagüez 2010 están activos la medallista de oro olímpica en el tenis, Mónica Puig, el medallista de plata olímpico en lucha Jaime Espinal, la doble olímpica en atletismo Beverly Ramos,  la luchadora Nesmarie Rodríguez, las judocas Melissa Mojica y María Pérez, la pesista Lely Burgos, el tenimesista Daniel González, la baloncelista Pamela Rosado, los tiradores Luis “Tuto” Bermúdez, Ana Latorre y Jesús Medero, las balonmanistas Jailene Maldonado, Joane Vergara, Nathalys Ceballos, Ciris García y  Sheila Hiraldo, los nadadores Christian Bayó y Vanessa García  y los voleibolistas Ángel Pérez  y Aury Cruz, etcétera.

Puerto Rico ha dado cátedra en la confección de delegaciones jóvenes con las últimas dos citas centroamericanas en Veracruz 2014 y Barranquilla 2018. Entre estas dos justas hubo una prueba grande a superar como país, el huracán María en el 2017, y la recesión económica que se agudiza en el 2020 con la pandemia del coronavirus, COVID_19.

La participación de atletas por primera vez en unos Juegos Centroamericanos fue de 60% en Veracruz 2014. Para Barranquilla 2018 subió a 63%.  En el ámbito de preseas Puerto Rico llegó en ambas competiciones en séptimo lugar en la tabla global de los países participantes. En el 2014 la suma de metales fue de 84 con 15 de oro, 24 de plata y 45 de bronce con 335 atletas. Cuatro años más tarde, se reunieron 356 deportistas para enaltecer la monoestrellada con 87 medallas de las cuales fueron 20 de oro, 29 de plata y 38 de bronce. Panamá 2022 es la próxima cita para los puertorriqueños, donde se provee un alza en la participación de atletas debutantes y una consistencia en figuras de Veracruz y Barranquilla.

“Además de los atletas que siguen de Mayagüez 2010, existen caras refrescantes que le han dado muchos logros a Puerto Rico en estos últimos años. Este el caso de los deportes de tenis de mesa, lucha, atletismo, boxeo, bolos, baloncesto con todos sus eventos, el renacer del béisbol y el softbol y más deportes que han ido trabajando mano a mano con el Departamento de Alto Rendimiento con el propósito de seguir siendo uno de los mejores de la región y escalar más en el podio olímpico”, precisó Rosario.

Los escalones para subir el podio olímpico son muchos. En la carrera se pueden presentar dificultades y muchas veces no cumplir con las expectativas que tiene un pueblo apasionado del deporte. Este fue el caso de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 donde se logra 15 medallas (una de oro, una de plata y 13 de bronce), siete medallas menos del total de Guadalajara 2011 que fue de 22 (seis de oro, ocho de plata y ocho de bronce).

En el entremedio de este ciclo (2014-2016) se concretiza el sueño de todo patriota en el Olimpo, la primera medalla de oro por la puertorriqueña tenista Mónica Puig en los Juegos Olímpicos de Río de 2016. Una alegría compartida para los que fueron finalistas en clavados, Rafa Quintero, y en salto a lo alto, Luis Joel Castro.

Mónica Puig se convirtió en la primera puertorriqueña en ganar medalla por Puerto Ricio en unos Juegos Olímpicos y para el tenis. Además, dio el primer metarl de oro en la historia olímpica de Puerto Rico durante Río 2016. (COPUR)

Esta motivación se traspasó para Barranquilla 2018 y abonó la esperanza para dejar como crecimiento deportivo los juegos de Toronto 2015 con un gran desempeño en los panamericanos de Lima 2019. Puerto Rico logró que el relevo generacional de Mayagüez 2010 se llenara de un espíritu resiliente y combativo para lograr una de sus mejores actuaciones en los pasados 28 años con 24 medallas: cinco de oro, cinco de plata y 14 de bronce.

Todavía queda por escribir la página histórica de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que fueron pospuestos por el coronavirus. Hasta el momento son 22 atletas clasificados, pero a la espera de nuevas figuras que iniciarán un nuevo recorrido en el Movimiento Olímpico de Puerto Rico.

Artículo escrito para el Comité Olímpico de Puerto Rico

Puerto Rico se reivindicó en Mayagüez 2010

Superó las expectativas hasta de los más optimistas

La presión de participar en casa siempre estuvo presente para los líderes deportivos del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) que gozaron los frutos de los esfuerzos de los anfitriones del 17 de julio al 1ro. de agosto de 2010.  Era la tercera ocasión que los boricuas recibía a sus rivales deportivos de todo el Caribe y Centroamérica. Tenían la responsabilidad de salir victoriosos en la defensa de la monoestrellada. Lo habían logrado con éxito en las ediciones previas de San Juan 1966 y Ponce 1993.

Sara Rosario, actual presidenta del COPUR, tuvo el gran reto de ser la jefa de misión de tan exitosa Delegación. Estuvo entre las ocho mujeres que se destacaron en la posición de Centroamérica y del Caribe, que tuvieron la responsabilidad de centralizar los trabajos de una delegación.

“Teníamos que dar lo mejor de nosotros. Habíamos trabajado para tener una de las mejores delegaciones de la historia con más de 600 atletas y todos ansiosos porque sus familiares, amigos y pueblo pudiera celebrar sus alegrías en su país. Fue un trabajo arduo que dio muchos resultados y que continuó sobresaliendo en otros eventos del ciclo olímpico”, expresó Rosario, que en ese entonces también tenía a su cargo la vicepresidencia del COPUR con el voto de confianza de su antecesor, David Bernier.

Puerto Rico conquistó 48 preseas doradas, 43 de plata y 75 de bronce para un gran total de 166 metales con una delegación de 649 atletas en 36 deportes. Las medallas de oro fueron mayores que a las 32 ganadas en San Salvador 2002, y las medallas en total superaron las 153 logradas en Ponce 1993.

Equipo de Baloncesto Femenino medallista de oro. (Fernando Neris)

“Fueron 166 medallas llenas de historia. Un resultado gratificante que sorprendió hasta a los más optimistas. Cada atleta que competía narraba su lucha y compromiso con su mejor ejecución. Vivimos momentos emocionales como la victoria del boxeador Enrique Collazo, que se tiró al suelo elevando sus manos al cielo como gesto de ofrenda a su recién fallecida madre que lo dejó huérfano y a cargo de sus hermanos menores. Fueron tantas las historias que las revivo en cada uno de sus días”, contó Rosario.

Mónica Puig ganó oro en los Juegos de 2010. (COPUR)

En la delegación de Mayagüez 2010 afloraron grandes estrellas deportivas, que una década más tarde sirven de estímulo para los atletas de la nueva generación. Lidera el listado el velerista Enrique “Quique” Figueroa, la nadadora Vanessa García, la judoca Melissa Mojica, la fondista Beverly Ramos, la tenista Mónica Puig, el luchador Jaime Espinal y el vallista Javier Culson. Se resaltan los equipos de baloncesto en ambas ramas, el polo acuático femenino, la Selección Nacional de Boxeo, el equipo de gimnastas “Golden Boys”, el sexteto de voleibol masculino, los veleristas, entre otros, y todos los atletas que se despidieron en su país y transformaron sus vidas profesionales.

“Estuvimos ante una delegación que continuó inspirada en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 donde se estableció un récord con seis medallas de oro de las 22 que se obtuvieron. Pudimos ver deportes que continuaron cosechando sus oros y se cerró un ciclo olímpico de ensueño con las dos primeras medallas olímpicas diferentes a las alcanzadas bajo el boxeo, el bronce de Javier Culson para el atletismo y la plata de Jaime Espinal para la lucha olímpica. Cuatro años más tarde se siguió trabajando con el relevo generacional llegando la medalla olímpica más deseada, el oro con Mónica Puig en Río 2016”, recapituló la Presidenta del COPUR, quien ejerce el liderato de la entidad desde el 2012.

Sin duda, Puerto Rico fue tejiendo esfuerzos en veteranía y juventud con relevo generacional que despuntó en Mayagüez 2010. En Guadalajara 2011 explotaron en talento y logros medallistas de plata y bronce un año antes, como lo fue Lely Burgos en levantamiento de pesas. Impusieron su dinastía los equipos de baloncesto en ambas ramas y los veleristas Enrique “Quique” Figueroa y Víctor Aponte. Las nuevas caras despuntaron como la del dorado luchador Franklin Gómez y la primera campeona en boxeo Kiria Tapia.

Puerto Rico esperó pacientemente 16 años para resurgir en el podio olímpico con las primeras preseas para atletismo (bronce) y lucha olímpica (plata) por dos atletas que su pueblo los acurrucó en Mayagüez 2010: el vallista Javier Culson y el luchador Jaime Espinal. Cuatro años más tarde se canta La Borinqueña en el Olimpo con el oro de la tenista Mónica Puig en Río 2016.

Artículo redactado para el Comité Olímpico de Puerto Rico.

Bernier: «El resultado fue producto del esfuerzo de mucha gente»

Puerto Rico tuvo una Delegación que ganó
166 medallas en Mayagüez 2010.

El Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) ha sido guiado por líderes que son recordados por su efervescencia deportiva.  Desde su fundación en 1948 ha tenido siete varones y una fémina en la presidencia para luchar, debatir y encaminar la representación de Puerto Rico en los eventos que componente un ciclo olímpico.

Presidentes del Comité Olímpico de Puerto Rico hasta el 2020. (COPUR)

Este privilegio recayó en los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010 al esgrimista y múltiple medallista centroamericano y panamericano, David “Quique” Bernier. Su afán por dar lo mejor por su patria agarrando con precisión una empuñadora y sentado en una guardia sigilosa lo llevó a organizar una exitosa delegación junto a la vicepresidente y jefa de misión de ese entonces, Sara Rosario.

David Bernier en la presidencia del COPUR para Mayagüez 2010. (COPUR)

La historia lo bendijo con llevarlo cuatro años antes a dirigir el Departamento de Recreación y Deportes, donde ya estaban encaminados unos proyectos de transformación social, recreativo y de deporte de alto rendimiento. Nuevamente, “el colorao” le obsequió otro resultado deportivo de altura al que había acostumbrado el pueblo, esta vez desde el liderato del Movimiento Olímpico.

El ahora dentista de profesión entabló una conversación reflexiva con su contraparte #LaEstocada de la competición que celebra esta semana el décimo aniversario de su legado.

La Estocada: Venías de tener un ciclo de administración deportiva éxito en el Departamento de Recreación y Deportes, donde se le dio continuidad al trabajo de Georgie Rosario y fuiste creador de programas innovadores para el desarrollo del deporte de alto rendimiento a través del Gobierno. ¿Piensas que el resultado de ocho años, los tuyos y los de Georgie, le brindaron al COPUR una talentosa Delegación que ganó 166 medallas y de ellas 48 de oro para establecer un récord en la historia puertorriqueña?

David: Definitivamente el respaldo a los atletas y entrenador desde la Junta de Atletas de Alto Rendimiento fue fundamental, como también el proyecto específico del nuevo DAR (Departamento de Alto Rendimiento) en el COPUR y muy en particular el compromiso hacía el país que mostraron los atletas. El resultado fue producto del esfuerzo de mucha gente. 

La Estocada: La entidad olímpica siempre pasa por caminos llenos de piedras y riscos para lograr el financiamiento de una Delegación. Mayagüez 2010 no fue la excepción, y en el presente sigue siendo tema de discusión.  Según tu experiencia, ¿en qué deben inspirarse los inversionistas, públicos y privados, para invertir en el deporte nacional?

David: El deporte es la manera más costo efectiva de lograr transformación social, con poco se logra mucho. No es sólo la medalla que se logra. Es amplio impacto social que se logra en el camino.

La Estocada: Estamos en tiempos de muchos cambios en temas trascendentales del Movimiento Olímpico, por ejemplo, la Regla 50 de la Carta Olímpica. Bajo esta media los deportistas no pueden expresar una postura política en un escenario de competencia. En Mayagüez 2010, el Comité Organizador le sacó tarjeta roja al organismo regional de fútbol (Concacaf). Los deportistas se inspiraron y usaron la estrategia para sacar una pancarta en medio del desfile que leía “Tarjeta roja para el Gobierno”. Diez años después de los Juegos, ¿piensas que la Regla 50 debe flexibilizarse para que los atletas puedan llevar sus reclamos o mantienes la postura de la Tregua Sagrada?

Momento en que atletas de la Delegación Mayagüez 2010 protestan en el desfile. (Suministrada)

David: Me reafirmo en que el escenario olímpico debe ser un espacio de tregua y respeto a la diversidad. Los principios olímpicos deben ser los únicos protagonistas. Estoy de acuerdo con la regla 50. 

La Estocada: Fuiste parte de varias Delegaciones de Puerto Rico aportando a grandes triunfos colectivos con una serena guardia y una estocada sutil hacia tus rivales de la esgrima. Así te vieron tu padres, familiares, amigos y fanáticos del deporte en casa, Ponce 1993. Ese escenario de la cancha Salvador Dijols en la Playa de Ponce ¿fue una tus inspiraciones para buscar las mejores condiciones deportivas, económicas y mentales para la Delegación de Mayagüez 2010?

David: Así es, Ponce 93 fui mi bautismo Olímpico. Aquella experiencia tocó mi corazón, convenciéndome de que valía la pena dedicar mi juventud a desarrollarme en el deporte lo que luego me sirvió para tener empatía con mis atletas, cuando fungía como presidente del Comité Olímpico.

La Estocada:     Fueron muchas las historias de inspiración que marcaron tu libro ¡En Guardia! Relatas anécdotas, expones varias estrategias de gerencia deportiva y compartes columnas donde mencionas a líderes visionarios, que ya no nos acompañan en el plano terrenal, pero que todavía se recuerdan cuando se tiene que salir airoso de una crisis deportiva. ¿Volverías a pasar el mismo proceso de liderazgo o mejorarías algunos aspectos en beneficio del deporte puertorriqueño?

David: Sin importar cuan exitosa resulte una gestión, uno siempre piensa que se puede hacer mejor. Siempre hay cosas que mejorar, sin embargo, en esta etapa de mi vida me vislumbro aportando como ciudadano privado y colaborador del nuevo liderato. No hace falta un puesto para servirle al Olimpismo ni al país.

La Estocada: Desde el descanso deportivo, dedicado a tu familia, tu profesión y a las redes sociales, ¿cómo se pone ese corazón patriota cuando vez una Delegación de Puerto Rico competir?

David: Nunca me he quitado el uniforme. Me siento parte de la Delegación. Sufro las derrotas y celebro las victorias como si fueran mías. Es una emoción muy especial que me acompañará a la tumba.

La Estocada: No podemos despedirnos sin que le envíes un mensaje a los atletas de nuestro país, que cada día están puliendo su carácter en la resilencia.

David: A nuestra Delegación le agradezco su compromiso y empeño, pues me consta que han mantenido su preparación a pesar de las circunstancias. El país tiene una gran deuda con ustedes.

Al apagarse el pebetero de Mayagüez 2010, Puerto Rico conquistó 48 preseas doradas, 43 de plata y 75 de bronce para un gran total de 166 metales con una delegación de 649 atletas en 36 deportes. Las medallas de oro fueron mayores que a las 32 ganadas en San Salvador 2002, y las medallas en total superaron las 153 logradas en Ponce 1993.

Jaime Espinal medallista de oro en Mayagüez 2010 y plata en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 en la lucha olímpica. (COPUR)

Esta cuadra de boricuas continúo brotando grandes resultados con los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 ganando 22 preseas (seis de oro, ocho de plata y ocho de bronce). La estocada final fue en la pista de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 cuando dos grandes figuras de Mayagüez 2010, el vallista Javier Culson conquistó la primera presea para el atletismo bañada de bronce y el luchador Jaime Espinal regaló el primer metal para la lucha olímpica en color plateada.

El relevo administrativo de Bernier también hizo historia con la proclamación de la primera mujer en presidir el COPUR, Sara Rosario.

Guayanilla, presente en Mayagüez 2010

Primera de varias entradas dedicadas a la fiesta
deportiva y cultural del área oeste en su décimo aniversario

Fuera de la fiesta deportiva y cultural que enmarcaron los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe entre el 17 de julio al 1ro de agosto de 2010 en Mayagüez, la isla vivió el lema “Somos todos”.

La frase celebre que adoptó el Comité Organizador de Mayagüez 2010 fue fruto de todos los esfuerzos que hizo cada uno de los puertorriqueños para que el evento fuera exitoso. Previo al momento culminante, los municipios de la Isla del Encanto disfrutaron el relevo de la antorcha centroamericana. Un espacio que le brindó a personalidades deportivas rememorar la aportación valiosa del deporte en su natal ciudad y exportarla a diferentes escenarios.

El calendario hace pasar revista del valor histórico que dejaron las terceras justas regionales celebradas en la patria con antecedentes en San Juan 1966 y Ponce 1993. Por ejemplo, entablar conversaciones con los protagonistas de historias que coparon primeras planas, sacar el archivo digital para sonreír y muchas veces extrañar a los que ya no están y releer la historia a una década del majestuoso evento concentrado en el área oeste del país.

Guayanilla, presente en la memoria colectiva desde finales de diciembre de 2019 por los movimientos telúricos, dijo presente un 15 de julio de 2010 en el pase del fuego centroamericano. Dos días antes del encendido del Pebetero y dar por iniciada la competencia entre 4,877 atletas de 31 países.

Del González (sóftbol), Zacha Acosta (esgrima), Atahualpa Torres (voleibol, y Evelio Ramos (Béisbol). Todos guayanillenses. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)

El municipio costero recibió el símbolo sagrado por la carretera 132 de Peñuelas. Una conglomeración de guayanillense y ciudadanos vecinos despertaron la curiosidad de conocer la historia de los que iban a enaltecer su origen con antorcha en mano. Una reunión de deportistas y compueblanos que 10 años después se recuerda con una sonrisa, nostalgia y esperanza.

“Ha sido lo más grande que me ha pasado”, recordó el voleibolista

Atahualpa Torres, apodado el “Guayacán Mayor”.

Atahualpa es un deportista que no pasa desapercibido por su estatura y por su sentido carismático, quien le reconoce le grita desde su auto y él saca su mano para saludar con mucho afecto.  El haber corrido uno de los últimos pases de antorcha junto a otra figura de la tierra de Agüeybana y del béisbol profesional, Evelio Ramos, le trajo una de las más grandes sorpresas de los tiempos, el reencuentro con su amigo Pablo Juan Campos.

“Ese día recuerdo que me reencontré con un gran amigo de la infancia (Pablo Juan Campos). Era un muchacho grande que comía mucho en la High School (escuela superior) y levantaba pesas. Hice una amistad grande con él y habían pasado muchos años, muchos años sin vernos. Ahí nos volvimos a ver”, recordó el “Guayacán Mayor”.

Otra de las ganancias que trae ser parte del Relevo de la Antorcha de una competición es el compartir con la gente que se representa por el símbolo patrio o municipal y/o ambos. Enaltecer el lugar de procedencia y exponer las raíces a través de un logro internacional es la devolución a un pueblo que ha sido incondicional con sus atletas.

Carlos Ortiz (bronce Río 2007) y Zacha Acosta (medallista centroamericana San Salvador 2002 y Cartagena 2006) escoltando la antorcha centroamericana. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)

Este es el caso del boxeador medallista de bronce en los 48 kilos en los Juegos Panamericanos Río 2007, Carlos Ortiz.

“Ser parte de un relevo de antorcha fue una satisfacción enorme. Veníamos de Río 2007 y ser parte de lo que iba ser la fiesta grande de tu país, Mayagüez 2010, era algo bien emociónate. Algo bueno”, indicó el ahora entrenador profesional y miembro del equipo del campeón de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, Oscar “El Pupilo” Collazo.

Carlos Ortiz

Yo coincido con Atahualpa y Carlos. Ser parte del pase de la antorcha que protegía el fuego centroamericano es momento que nunca se olvida por muchos aspectos. En mi caso, me tocó encender el fuego en la Plaza de Recreo rodeada de estos y otros grandes deportistas admirados, como es el pelotero Luis “Pegui” Mercado.

El pueblo te abraza por el gesto de sacar del área limítrofe con gloria tu barrio, tu gente y tu familia en una de las muchas maneras que se tiene para poner en el mapa tu pedazo de tierra, compitiendo con ciudades grandes de mayor exportación de talento deportivo.

Zacha Acosta

Para mi fue un momento que sellaba el retiro completo de la competición en la esgrima, dejando enganchada varias medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe (San Salvador 2002, con plata y bronce y Cartagena 2006 con bronce), representaciones panamericanas e intentos olímpicos. Caducó el plazo para los que tenían esperanza de mi regreso para acumular más “estocadas”.

El Relevo de la Antorcha significó el inicio de la travesí que amo tanto, el periodismo deportivo. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)

Marcó el inicio por completo de la travesía que amo con igual intensidad que la competencia, el periodismo deportivo. En Mayagüez 2010 ya estaba en marcha mi profesión de oficial de prensa en la Liga Atlética Interuniversitaria e iniciaba la responsabilidad de dirigir prensa y comunicación en las instalaciones de Esgrima y Tiro con Arco en la subsede de los Juegos, Cabo Rojo.

Ese 15 de julio de 2010 pasé la Antorcha con una enorme sonrisa al que tenía la presión de representar a nuestra ciudad en tiro, Edgar Murillo. No importó el resultado que tuvo, el valor estuvo en que un hijo de Guayanilla era parte de la Delegación de Puerto Rico. Un espacio que muchos buscan con esfuerzo y sacrifico, y pocos llegan a conquistarlo.

La esperanza está presente. Solo necesitamos los protagonistas guayanillenses del deporte para los próximos relevos de antorcha en y fuera de Puerto Rico.