El resultado de la esgrimista de padre taiwanés y madre puertorriqueña acaba la sequía de 16 años de medallas en el evento de sable femenino individual. La única y primera medalla hasta entonces fue para la esgrimista prodigio carolinense Melanie Mercado en la edición de Mayagüez de 2010.
Por Zacha I. Acosta González
La puertorriqueña Gabriela Hwang cerró su participación en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con una medalla de plata en sable femenino individual, tras caer en la final ante la mexicana Natalia Botello por 15-14.
Fue el único combate que perdió en la competencia, tras tenerlo bajo control en la primera manga donde dominaba 8-2. Luego del minuto reglamentario de descanso la sablista fue frenada por Botello, de 23 años, quien hizo una remontada de 13-6 para dar la estocada final 15-14.
SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA) Botello de México vence a Hwang de Puerto Rico llevándose la Medalla de Oro en la final de Esgrima en la categoría de Sable Individual en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, 04 de agosto de 2026 en Santo Domingo, República Dominicana. JCC2026/Ricardo Rojas
Es la medalla más reciente de una racha que, en apenas tres años, ha llevado a la sablista de 19 años del anonimato al top 40 mundial y a un compromiso universitario con una de las escuelas de la Ivy League.
Hwang, cuyo nombre completo es Gabriela María Lin Hwang, ocupa hoy la posición #36 del ranking mundial sénior de sable, según la Federación Internacional de Esgrima (FIE). Entrena en Phoenix Fencing Academy, en Phoenix, Arizona, y tiene previsto continuar su carrera deportiva y académica en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Una racha de medallas sostenida
El podio de Santo Domingo no fue un golpe de suerte. Desde 2023, Hwang ha sido campeona nacional puertorriqueña en las categorías sénior, junior y cadete de forma consecutiva. Su proyección internacional despegó ese mismo año, cuando ganó el oro panamericano junior en Colombia y el bronce panamericano cadete en la misma justa. Es el proyecto juvenil del Departamento de Alto Rendimiento del Comité Olímpico de Puerto Rico y la Federación de Esgrima de Puerto Rico.
En 2024 repitió el doble título panamericano —oro junior y oro cadete— en Brasil. El salto grande llegó en agosto de 2025, cuando se coronó campeona en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, Paraguay, tras vencer a la argentina Catalina Borrelli 15-8 en la final.
El año 2026 comenzó igual de fuerte: oro en la Copa del Mundo de Sable Juvenil en Bogotá (enero) y bronce en el Campeonato Mundial Cadete y Juvenil en Río de Janeiro (abril). En junio, ya compitiendo en la categoría sénior adulta, ganó la plata del Campeonato Panamericano de Esgrima en Lima, Perú, mejorando su quinto lugar del año anterior en ese mismo torneo.
La Federación de Esgrima de Puerto Rico la nombró Atleta Femenina del Año en 2025.
Estas palabras son más filosas que la misma espada de una persona esgrimista. Es una confesión contundente en “Todo o nada, Valentina”. Es el personaje “ficticio” que crea la otrora autora puertorriqueña Andrea Beatriz Arango en su más reciente obra escrita en versos.
Pongo la palabra “ficticio” entre comillas, porque para los lectores que fuimos esgrimistas nos veremos en varios espejos que presenta Valentina, con una historia conmovedora y de superación. Podrá ser que no te veas en ella, pero sí en los demás personajes que hacen de esta lectura una reflexión profunda más allá de la espada.
Valentina es una joven que tiene una capacidad de introspección increíble. Sabe describir su pasión por la esgrima. Desde la importancia que tiene sus entrenamientos y la desesperación que produce faltar a ellos. No obstante, esa responsabilidad se puede volver compulsiva, nublar los pensamientos y cuestionar todo lo que un día ya no podrá ser de la manera planeada. ¡Todo se va fuera de su control! Pero, nunca se da por vencida.
Existen sucesos en la vida de una persona esgrimista – aplicable a cualquier deportista – que te sacan de la carrera, por ejemplo, un accidente. Pasa de todo en este proceso. Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Yo le añadiría, la transformación, ya que lo que no pudo ser se transforma para que pueda darse. Ahí está la enseñanza de Valentina. Para ella es todo o nada, no deja nada “in-between”.
Mientras te adentras en el drama de la adolescente, no te libras de la estocada que ejecuta a la perfección cada etapa. Con su narrativa, Valentina provoca nuevas percepciones de lo que un día solo fue entrenar y competir. ¡Sí, nuevas percepciones! Porque a lo largo de una carrera deportiva la concentración está en entrenar, competir y ser el mejor.
A su corta edad, la espadista te centra en la importancia de la psicología, que involucra los roles de la familia – papá, mamá y hermano -, los roles de las personas del club – entrenador, compañeras de equipo y amigas – y el rol de los especialistas en medicina deportiva.
Las experiencias subcutáneas también están incluidas. Aquí una muy tradicional de la esgrima:
“Luis Miguel siempre ha dicho que
los combates de esgrima suenan muy enojados,
huelen fatal,
como el sudor mezclado con el sonido del estrés”.
Estas líneas me transportan a esa vida extraordinaria que tuve desde 1993-2008 con mínimos periodos de descanso. Ese contacto fue volviéndose espontáneo. Cuando me doy la oportunidad de extrañarla, me cuelo por un espacio esgrimístico para recordarlo y agradecerle el tiempo de vida que me dio.
Bueno, no se trata de mí, se trata de Valentina. Regreso a su historia que es atemperada a los momentos actuales con el conflicto de lo que es permisible y no lo es en el deporte.
Aquí otras cosas que puede descubrir al ritmo del desplazamiento por la pista de esgrima: el lenguaje rutinario de la generación con explicaciones como “o me haga ghosting”; la lucha de ella con las demostraciones de amor de su familia; la presión intrínseca que genera el deporte; las típicas controversias que se dan por esa ciencia, mejor conocida como, la chismología; el síndrome del impostor; la terapia juvenil; la confianza; lo que se hace por diversión y lo que ya no es por diversión se convierte en un problema; y qué conlleva la construcción de una relación.
Con toda intención quise dejar para lo último la mayor lección de la historia: la superación. Una persona esgrimista buscará sacar su mejor estrategia para dar su mejor estocada. Así fue Valentina en “Todo o nada”.
Me invade la nostalgia a un mes de dar este discurso en el desayuno de benefactores y estudiantes becados en la conmemoración de los 30 años de Beca FEE, y a solo horas de la celebración de la octagésima sexta colación de grados de la Universidad del Sagrado Corazón.
Viernes, 9 de mayo de 2025
Buenos días.
Primero que todo, mi agradecimiento a la Oficina de Desarrollo y Relaciones Universitarias y la Oficina de Exalumnos por otorgar el privilegio de estar entre ustedes esta mañana.
Fue una invitación que recibí en el inicio del recién concluido Festival Deportivo de la Liga Atlética Interuniversitaria en Mayagüez. Donde, ustedes, delfines y delfinas ganaron por quinta ocasión consecutiva la Copa Comisionado y en medio de la celebración de los 145 años de este gran proyecto social llamado Universidad del Sagrado Corazón.
¡Felicidades!
Recuerdo el momento en el que me llegó la notificación del correo electrónico. Me asusté. ¡Miré bien el título! Lo volví a releer.
Sí, estaba nerviosa. Me había dejado sin palabras la invitación.
¿Saben por qué? Estar entre ustedes y entre sus donantes es una gran responsabilidad. En silencio, pasé revista de lo que había sido mi llegada a Sagrado, y el por qué sigo en Sagrado. Y, les contaré.
Hace 27 años llegué por el portón principal de la Universidad con mis padres. Habíamos hecho un viaje desde nuestro hogar, en el barrio Playa, Guayanilla, llenos de ilusiones, porque la “nena” quería estudiar algo que fuera con escribir, y a la misma vez llegar a unos Juegos Olímpicos.
Ya sabíamos que no iba a tener beca deportiva, porque mi deporte, la esgrima, no estaba en la oferta del departamento atlético. Los horarios de entrenamiento de la selección nacional me impedían hacer otro deporte.
Aun así, mi papá – muy exigente con la disciplina y las buenas notas – entendía que me podían dar una beca de honor, y lo demás “si había que hacer préstamos o ventas de pasteles se hacía, porque el sacrificio es parte de la vida”. Los costos aumentaban, teniendo a otro hijo universitario y militar.
En ese momento, 1998, no existían las ayudas económicas que hoy leemos en la prensa para los atletas de alto rendimiento.
Tenía que vivir en un hospedaje, tener carro, cubrir los gastos de libros y alimentación, adicionales a los que ya tenía como atleta de alto rendimiento desde mi desarrollo deportivo en la Escuela Especializada en Deportes Eugenio Guerra Cruz en el Albergue Olímpico. En ese momento, 1998, no existían las ayudas económicas que hoy leemos en la prensa para los atletas de alto rendimiento. Era todo financiado por mis padres.
Mi mamá, fue la que se fijó en la entrada de Sagrado. Hizo que mi papá parara el carro y leyó: “A quien me de sabiduría, daré gloria”, Eclesiástico 51:17. Su corazón habló en voz alta, y exclamó: “Dios tiene un propósito y aquí lo encontraremos”.
Fue así como llegué a la oficina de admisiones. Me recibieron con mucho cariño, respeto y diligencia.
Entregué todos mis papeles. Un ensayo de por qué quería estudiar en Sagrado. Vieron mi currículo académico y deportivo. Jamás olvidaré el nombre de mi consejera, Lilliam Agosto. Buscó entre las alternativas de los fondos de beca y encontró la ideal.
El presidente de la USC en 2003, Jose Jaime Rivera, y Madre Socorro durante la Misa de Graduación de bachillerato. (Foto Album de Graduación 2003)
La parte más importante había llegado. Pasar la entrevista con la persona que hoy le soy eterna agradecida, porque con amor me hizo muchísimas preguntas desde las metas por cumplir y mi relación con Dios. Me acogió desde ese día para ser estudiante becada. Su nombre es Madre Socorro Juliá. Fundadora de la beca Fondo de Estudiantes Excepcionales, mejor conocida como Beca FEE.
Su voz y su liderazgo me llenaron de inspiración. Sabía que podía cumplir mi palabra de tener 15 créditos o más con promedio de 3.50 para terminar en cuatro años, ya que el calendario estaba listo para poder buscar la clasificación olímpica en lo que fue Atenas 2004.
Las presiones fueron muchas. Pero, como buena esgrimista le hice frente a todo. Lo que veía imposible, lo convertía en posible.
El estrés me consumió. Me dormía haciendo las tareas. Llegaba corriendo a las clases en ropa deportiva, unas veces sudada y otras ocasiones lista para salir al entrenamiento.
Me dolía cuando sacaba 88 o 90, cuando estudiaba para sacar 200% a los profesores de periodismo. Ellos me retaban. Sabían que lo que yo buscaba era convertirme en periodista deportivo. Sabían que yo era competitiva, no aceptaba la derrota. Empataba o ganaba en las clases.
Me llevaban hasta el extremo, y todos los días bendigo cada una de sus acciones, porque sacaron lo mejor de mí para hoy estar creando historias para mis pares: los estudiantes- atletas en la LAI y hasta octubre de nuestros atletas olímpicos.
Nunca cedí el espacio al cansancio, ni al compromiso con la facultad, porque sabía que necesitaba de ellos cuando tenía que salir de viaje a mitad de semestre para competir por Puerto Rico o tenía que irme tres semanas antes del fin de curso, porque iniciaba la gira por Europa para buscar la clasificación a los Juegos Olímpicos. No llegaba tarde y odiaba faltar.
Siempre comprendí que el compromiso y la lealtad a las metas, era lo que me llevaría a vivir en el límite y sobrepasarlos. No solo estudié bachillerato. Estudié maestría, abriendo las puertas para impartir mi primer curso en la escuela, de periodismo deportivo en el 2010.
Defensa de mi tesis doctoral.
Ahí encontré otra pasión, la academia. Estudiantes como ustedes me inspiraron a obtener otro título, el de doctora. Qué logré terminar trabajando en tres lugares y con el apoyo de muchas personas que me abrieron las puertas en Sagrado, el 2 de julio del año pasado, con esta ropa especial.
Di lo mejor con sudor, lágrimas, sonrisas y oraciones. Me sentí satisfecha en cada una de mis graduaciones.
Hoy no te pido que seas como yo, sino que me superes. Reflexiona en la confianza que te han brindado tus donantes, para convertirte en un profesional de bien, integridad e innovador para nuestra sociedad. Ustedes son los nuevos entes de cambio para mi patria, para mi isla.
Ustedes donantes, sigan aportando a nuestra juventud. Ellos, ahora, más que nunca, necesitan que inviertan en ellos. Yo le puedo dar fe, que harán de sus vidas un símbolo de esperanza y renacer en nuestra tierra.
Confío en esa persona que me dio la sabiduría y le doy gloria, Dios, en que ustedes serán mi ejemplo para seguir.
La competencia tuvo el propósito de ser clasificatoria para San Salvador 2023
La Selección Nacional de Esgrima de Puerto Rico cerró este domingo con tres medallas en el Campeonato Centroamericano y del Caribe San Salvador, El Salvador. El evento fue el escenario para clasificar a los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe en la misma ciudad entre el 23 de junio al 8 de julio de 2023.
Puerto Rico se dejó sentir con dos medallas de plata y una de bronce, y destacadas actuaciones individuales. La delegación puertorriqueña compitió con representación en florete (individual ambas ramas y por equipos masculino), sable (individual y por equipos en masculino) y espada (individual y por equipos femenino).
El arma del florete fue la líder en preseas. Una de las medallas de plata fue conquistada por César Colón López. Completaron el podio, el campeón centroamericano de México, Diego Cervantes, y los medallistas de bronce, el venezolano José Briceño y el mexicano Juan Delgado.
La presea de bronce fue para el colectivo integrado por Colón López, Carlos Padua Rodríguez, Jorge Rojas y Jonathan Lugo. Estos vencieron 44-41 a Guatemala (Carlos Gómez, José López, Cristian Porrás y Derek Quiñones) en cuartos de final. En semifinales perdieron, 44-41, el pase a la medalla de oro contra México (Diego Cervantes, Juan Carlos Delgado, Carlos López y Ulises Soto). Mientras, para el combate por la medalla de bronce, Puerto Rico derrotó 45-28 a Colombia (Santiago Pachón, Sonny Tezna, Javier Uribe y Tomás Vargas). El podio lo completó Venezuela (oro) y México (plata).
El sable masculino obtuvo un rendimiento óptimo. Adrián Figueredo Suliveres, Rafael Western Reyes y los hermanos Connor y Dylan Woodward se proclamaron subcampeones de la región centroamericana y caribeña. El equipo le ganó 45-43 al combinado de Cuba (Daimel Cantero, Christofer Frometa, Carol Rivero y Hansel Rodríguez) en tablón de ocho. En semifinales derrotaron, 45-30, a Colombia (Jacob Cardona, Luis Correa, Michael Lozano y Camilo Mozquera). En la final se encontraron con los venezolanos Cristian Crespo, Hender Medina, José Félix Quintero y Abrahan Rodríguez, cayendo 45-40.
Despertar en la fase individual de la esgrima puertorriqueña
Además del subcampeonato de Colón López en el florete masculino individual, otros esgrimistas se destacaron. Padua Rodríguez llegó en la octava posición, Lugo Rivera (13) y Rojas Piñero (15).
En el florete femenino sobresalió Gabriela Padua Rodríguez. La joven floretista finalizó en la sexta posición. Padua Rodríguez perdió el pase a las medallas con la eventualmente campeona de la competencia, Alely Hernández, de México. Otra boricua compitió, Yimelis Aristud Matos, finalizando 23.
Por el sable masculino, Western Reyes alcanzó el sexto lugar, seguido de Figueredo Suliveres (séptimo). Los hermanos Dylan (11) y Connor (14) se quedaron en el tablón de mejores 16 esgrimistas.
Las competidoras en desarrollo y en proceso de crecimiento en el alto rendimiento fueron las espadistas. La atleta que más lejos llegó fue Verónica Vázquez López (23). Le siguieron Adriana Pellicier Torres (28), Sabrina López Soto (30) y Xiany Lay (31). En la competencia por equipos no pudieron avanzar a la fase de cuartos de final al perder 45-35 contra la República Dominicana.
Puerto Rico quedó en la sexta posición de los ocho países que acumularon preseas con tres (dos platas y un bronce). El desglose final fue México (5 oros, 3 platas, 8 bronces), Venezuela (5 oros, 2 platas y 2 de bronce), Cuba (un oro, una plata, 2 de bronce), República Dominicana (un oro y un bronce), Costa Rica (una plata) y Panamá (un bronce).
La delegación estuvo acompañada del presidente federativo y entrenador nacional de espada, Juan Carlos Ramírez, los entrenadores Marlón Carrión (florete)y Roberto Figueredo (sable), y el director técnico Ulpiano Padilla.
Para que la esgrima puertorriqueña tenga representación en San Salvador 2023 deberá esperar la certificación del Departamento de Alto Rendimiento del Comité Olímpico de Puerto Rico, proceso por el cual pasarán todos los deportes y atletas a formar parte de la Delegación. En los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, Barranquilla 2018, la única medalla fue ganada por Sebastián Tirado. El puertorriqueño subió al podio con el tercer lugar en el evento de florete masculino.
Puerto Rico tuvo una Delegación que ganó 166 medallas en Mayagüez 2010.
El Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) ha sido guiado por líderes que son recordados por su efervescencia deportiva. Desde su fundación en 1948 ha tenido siete varones y una fémina en la presidencia para luchar, debatir y encaminar la representación de Puerto Rico en los eventos que componente un ciclo olímpico.
Presidentes del Comité Olímpico de Puerto Rico hasta el 2020. (COPUR)
Este privilegio recayó en los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010 al esgrimista y múltiple medallista centroamericano y panamericano, David “Quique” Bernier. Su afán por dar lo mejor por su patria agarrando con precisión una empuñadora y sentado en una guardia sigilosa lo llevó a organizar una exitosa delegación junto a la vicepresidente y jefa de misión de ese entonces, Sara Rosario.
David Bernier en la presidencia del COPUR para Mayagüez 2010. (COPUR)
La historia lo bendijo con llevarlo cuatro años antes a dirigir el Departamento de Recreación y Deportes, donde ya estaban encaminados unos proyectos de transformación social, recreativo y de deporte de alto rendimiento. Nuevamente, “el colorao” le obsequió otro resultado deportivo de altura al que había acostumbrado el pueblo, esta vez desde el liderato del Movimiento Olímpico.
El ahora dentista de profesión entabló una conversación reflexiva con su contraparte #LaEstocada de la competición que celebra esta semana el décimo aniversario de su legado.
La Estocada: Venías de tener un ciclo de administración deportiva éxito en el Departamento de Recreación y Deportes, donde se le dio continuidad al trabajo de Georgie Rosario y fuiste creador de programas innovadores para el desarrollo del deporte de alto rendimiento a través del Gobierno. ¿Piensas que el resultado de ocho años, los tuyos y los de Georgie, le brindaron al COPUR una talentosa Delegación que ganó 166 medallas y de ellas 48 de oro para establecer un récord en la historia puertorriqueña?
David:Definitivamente el respaldo a los atletas y entrenador desde la Junta de Atletas de Alto Rendimiento fue fundamental, como también el proyecto específico del nuevo DAR (Departamento de Alto Rendimiento) en el COPUR y muy en particular el compromiso hacía el país que mostraron los atletas. El resultado fue producto del esfuerzo de mucha gente.
La Estocada: La entidad olímpica siempre pasa por caminos llenos de piedras y riscos para lograr el financiamiento de una Delegación. Mayagüez 2010 no fue la excepción, y en el presente sigue siendo tema de discusión. Según tu experiencia, ¿en qué deben inspirarse los inversionistas, públicos y privados, para invertir en el deporte nacional?
David: El deporte es la manera más costo efectiva de lograr transformación social, con poco se logra mucho. No es sólo la medalla que se logra. Es amplio impacto social que se logra en el camino.
La Estocada: Estamos en tiempos de muchos cambios en temas trascendentales del Movimiento Olímpico, por ejemplo, la Regla 50 de la Carta Olímpica. Bajo esta media los deportistas no pueden expresar una postura política en un escenario de competencia. En Mayagüez 2010, el Comité Organizador le sacó tarjeta roja al organismo regional de fútbol (Concacaf). Los deportistas se inspiraron y usaron la estrategia para sacar una pancarta en medio del desfile que leía “Tarjeta roja para el Gobierno”. Diez años después de los Juegos, ¿piensas que la Regla 50 debe flexibilizarse para que los atletas puedan llevar sus reclamos o mantienes la postura de la Tregua Sagrada?
Momento en que atletas de la Delegación Mayagüez 2010 protestan en el desfile. (Suministrada)
David: Me reafirmo en que el escenario olímpico debe ser un espacio de tregua y respeto a ladiversidad. Los principios olímpicos deben ser los únicos protagonistas. Estoy de acuerdo con la regla 50.
La Estocada: Fuiste parte de varias Delegaciones de Puerto Rico aportando a grandes triunfos colectivos con una serena guardia y una estocada sutil hacia tus rivales de la esgrima. Así te vieron tu padres, familiares, amigos y fanáticos del deporte en casa, Ponce 1993. Ese escenario de la cancha Salvador Dijols en la Playa de Ponce ¿fue una tus inspiraciones para buscar las mejores condiciones deportivas, económicas y mentales para la Delegación de Mayagüez 2010?
David: Así es, Ponce 93 fui mi bautismo Olímpico. Aquella experiencia tocó mi corazón, convenciéndome de que valía la pena dedicar mi juventud a desarrollarme en el deporte lo que luego me sirvió para tener empatía con mis atletas, cuando fungía como presidente del Comité Olímpico.
La Estocada: Fueron muchas las historias de inspiración que marcaron tu libro ¡En Guardia! Relatas anécdotas, expones varias estrategias de gerencia deportiva y compartes columnas donde mencionas a líderes visionarios, que ya no nos acompañan en el plano terrenal, pero que todavía se recuerdan cuando se tiene que salir airoso de una crisis deportiva. ¿Volverías a pasar el mismo proceso de liderazgo o mejorarías algunos aspectos en beneficio del deporte puertorriqueño?
David: Sin importar cuan exitosa resulte una gestión, uno siempre piensa que se puede hacer mejor. Siempre hay cosas que mejorar, sin embargo, en esta etapa de mi vida me vislumbro aportando como ciudadano privado y colaborador del nuevo liderato. No hace falta un puesto para servirle al Olimpismo ni al país.
La Estocada: Desde el descanso deportivo, dedicado a tu familia, tu profesión y a las redes sociales, ¿cómo se pone ese corazón patriota cuando vez una Delegación de Puerto Rico competir?
David: Nunca me he quitado el uniforme. Me siento parte de la Delegación. Sufro las derrotas y celebro las victorias como si fueran mías. Es una emoción muy especial que me acompañará a la tumba.
La Estocada: No podemos despedirnos sin que le envíes un mensaje a los atletas de nuestro país, que cada día están puliendo su carácter en la resilencia.
David:A nuestra Delegación le agradezco su compromiso y empeño, pues me consta que han mantenido su preparación a pesar de las circunstancias. El país tiene una gran deuda con ustedes.
Al apagarse el pebetero de Mayagüez 2010, Puerto Rico conquistó 48 preseas doradas, 43 de plata y 75 de bronce para un gran total de 166 metales con una delegación de 649 atletas en 36 deportes. Las medallas de oro fueron mayores que a las 32 ganadas en San Salvador 2002, y las medallas en total superaron las 153 logradas en Ponce 1993.
Jaime Espinal medallista de oro en Mayagüez 2010 y plata en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 en la lucha olímpica. (COPUR)
Esta cuadra de boricuas continúo brotando grandes resultados con los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 ganando 22 preseas (seis de oro, ocho de plata y ocho de bronce). La estocada final fue en la pista de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 cuando dos grandes figuras de Mayagüez 2010, el vallista Javier Culson conquistó la primera presea para el atletismo bañada de bronce y el luchador Jaime Espinal regaló el primer metal para la lucha olímpica en color plateada.
El relevo administrativo de Bernier también hizo historia con la proclamación de la primera mujer en presidir el COPUR, Sara Rosario.
Primera de varias entradas dedicadas a la fiesta deportiva y cultural del área oeste en su décimo aniversario
Fuera de la fiesta deportiva y cultural que enmarcaron los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe entre el 17 de julio al 1ro de agosto de 2010 en Mayagüez, la isla vivió el lema “Somos todos”.
La frase celebre que adoptó el Comité Organizador de Mayagüez 2010 fue fruto de todos los esfuerzos que hizo cada uno de los puertorriqueños para que el evento fuera exitoso. Previo al momento culminante, los municipios de la Isla del Encanto disfrutaron el relevo de la antorcha centroamericana. Un espacio que le brindó a personalidades deportivas rememorar la aportación valiosa del deporte en su natal ciudad y exportarla a diferentes escenarios.
El calendario hace pasar revista del valor histórico que dejaron las terceras justas regionales celebradas en la patria con antecedentes en San Juan 1966 y Ponce 1993. Por ejemplo, entablar conversaciones con los protagonistas de historias que coparon primeras planas, sacar el archivo digital para sonreír y muchas veces extrañar a los que ya no están y releer la historia a una década del majestuoso evento concentrado en el área oeste del país.
Guayanilla, presente en la memoria colectiva desde finales de diciembre de 2019 por los movimientos telúricos, dijo presente un 15 de julio de 2010 en el pase del fuego centroamericano. Dos días antes del encendido del Pebetero y dar por iniciada la competencia entre 4,877 atletas de 31 países.
Del González (sóftbol), Zacha Acosta (esgrima), Atahualpa Torres (voleibol, y Evelio Ramos (Béisbol). Todos guayanillenses. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)
El municipio costero recibió el símbolo sagrado por la carretera 132 de Peñuelas. Una conglomeración de guayanillense y ciudadanos vecinos despertaron la curiosidad de conocer la historia de los que iban a enaltecer su origen con antorcha en mano. Una reunión de deportistas y compueblanos que 10 años después se recuerda con una sonrisa, nostalgia y esperanza.
“Ha sido lo más grande que me ha pasado”, recordó el voleibolista
Atahualpa Torres, apodado el “Guayacán Mayor”.
Atahualpa es un deportista que no pasa desapercibido por su estatura y por su sentido carismático, quien le reconoce le grita desde su auto y él saca su mano para saludar con mucho afecto. El haber corrido uno de los últimos pases de antorcha junto a otra figura de la tierra de Agüeybana y del béisbol profesional, Evelio Ramos, le trajo una de las más grandes sorpresas de los tiempos, el reencuentro con su amigo Pablo Juan Campos.
“Ese día recuerdo que me reencontré con un gran amigo de la infancia (Pablo Juan Campos). Era un muchacho grande que comía mucho en la High School (escuela superior) y levantaba pesas. Hice una amistad grande con él y habían pasado muchos años, muchos años sin vernos. Ahí nos volvimos a ver”, recordó el “Guayacán Mayor”.
Otra de las ganancias que trae ser parte del Relevo de la Antorcha de una competición es el compartir con la gente que se representa por el símbolo patrio o municipal y/o ambos. Enaltecer el lugar de procedencia y exponer las raíces a través de un logro internacional es la devolución a un pueblo que ha sido incondicional con sus atletas.
Carlos Ortiz (bronce Río 2007) y Zacha Acosta (medallista centroamericana San Salvador 2002 y Cartagena 2006) escoltando la antorcha centroamericana. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)
Este es el caso del boxeador medallista de bronce en los 48 kilos en los Juegos Panamericanos Río 2007, Carlos Ortiz.
“Ser parte de un relevo de antorcha fue una satisfacción enorme. Veníamos de Río 2007 y ser parte de lo que iba ser la fiesta grande de tu país, Mayagüez 2010, era algo bien emociónate. Algo bueno”, indicó el ahora entrenador profesional y miembro del equipo del campeón de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, Oscar “El Pupilo” Collazo.
Carlos Ortiz
Yo coincido con Atahualpa y Carlos. Ser parte del pase de la antorcha que protegía el fuego centroamericano es momento que nunca se olvida por muchos aspectos. En mi caso, me tocó encender el fuego en la Plaza de Recreo rodeada de estos y otros grandes deportistas admirados, como es el pelotero Luis “Pegui” Mercado.
El pueblo te abraza por el gesto de sacar del área limítrofe con gloria tu barrio, tu gente y tu familia en una de las muchas maneras que se tiene para poner en el mapa tu pedazo de tierra, compitiendo con ciudades grandes de mayor exportación de talento deportivo.
Zacha Acosta
Para mi fue un momento que sellaba el retiro completo de la competición en la esgrima, dejando enganchada varias medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe (San Salvador 2002, con plata y bronce y Cartagena 2006 con bronce), representaciones panamericanas e intentos olímpicos. Caducó el plazo para los que tenían esperanza de mi regreso para acumular más “estocadas”.
El Relevo de la Antorcha significó el inicio de la travesí que amo tanto, el periodismo deportivo. (Foto: Junior Mayagüez Acosta)
Marcó el inicio por completo de la travesía que amo con igual intensidad que la competencia, el periodismo deportivo. En Mayagüez 2010 ya estaba en marcha mi profesión de oficial de prensa en la Liga Atlética Interuniversitaria e iniciaba la responsabilidad de dirigir prensa y comunicación en las instalaciones de Esgrima y Tiro con Arco en la subsede de los Juegos, Cabo Rojo.
Ese 15 de julio de 2010 pasé la Antorcha con una enorme sonrisa al que tenía la presión de representar a nuestra ciudad en tiro, Edgar Murillo. No importó el resultado que tuvo, el valor estuvo en que un hijo de Guayanilla era parte de la Delegación de Puerto Rico. Un espacio que muchos buscan con esfuerzo y sacrifico, y pocos llegan a conquistarlo.
La esperanza está presente. Solo necesitamos los protagonistas guayanillenses del deporte para los próximos relevos de antorcha en y fuera de Puerto Rico.
«Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus
lecciones no se aprovechan», Camile Sée
La esgrima ha sido un deporte de combate en Puerto Rico que ha dado certeras estocadas en la historia. Pocas, pero muy certeras.
Una de ellas, destacadísima por la prensa en coberturas de Olimpiadas, es la representación femenina por vez primera en unos Juegos Olímpicos en el florete de Gloria Colón en Roma 1960.
. Un hecho con precedente, por ser un quinteto pionero de una generación única en la esgrima y un récord que todavía no ha sido igualado. Cinco mujeres que fueron mi inspiración, teniendo la dicha de ser su aprendiz compartiendo pistas de combate y vistiendo los colores patrios desde 1998 hasta 2008.
¿Por qué las recuerdo? Este lunes, 19 de noviembre de 2018, se cumplen 25 años de celebrados los Juegos de Ponce ’93. Una jornada deportiva de mucha historia, comenzando por su celebración en el marco de los 500 años de mezclas de razas, europeas y taínos, con la llegada de los españoles un 19 de noviembre de 1493 a Puerto Rico.
“Esta vez los integrantes de la ODECABE fueron solidarios con la aspiración puertorriqueña de realizar la cita multideportiva en el contexto de sus festejos conmemorativos por los 500 años de identidad nacional. El 19 de noviembre de 1493 el almirante Cristóbal Colón dio a conocer la existencia de la isla Borinquen. Exactamente cinco siglos después la tricentenaria ciudad de Ponce, segunda de Puerto Rico en importancia y enclavada en su litoral sur, disfrutó al realizar la apertura oficial de los XVII Juegos, que compartió con otros 22 municipios del país”, según Enrique Montesinos, autor de Los Juegos Regionales más antiguos. Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe para la Odecabe-CACSO.
En la esgrima fue muy interesante el resultado. Los combates se llevaron a cabo en la cancha bajo techo Salvador Dijols del barrio Playa de la Ciudad Señorial.
Recuerdo la emoción que tenía a mis 13 años por haber sido designada voluntaria para el deporte que había escogido para destacarme en la Escuela Especializada en Deportes en el Albergue Olímpico en Salinas. Una de las funciones que teníamos los estudiantes-atletas que no competíamos en esta fiesta deportiva era servirles a las delegaciones y, a su vez, aprender de la disciplina que más tarde se convertiría en nuestra razón de ser y mayor motivación emulando a nuestros mentores para representar con dignidad, pasión y entrega a nuestra nación, Puerto Rico.
El medallero de la esgrima puertorriqueña fue de un oro, una plata y dos bronces. Todas por el “trabuco” de mujeres destacadísimas.
Según narra el historiador deportivo Carlos Uriarte en su libro 80 años de acción y pasión, la medalla de oro fue en el evento de espada por equipo “con victorias contundentes contra México que se quedó con la plata, Cuba con el bronce y Venezuela con el cuarto lugar”.
Arriba, Melissa Serrano, Melisa Lima y el entrenador Gilberto Peña. Abajo las hermanas Mirtheska y Sasha Escanellas junto a Marie C. Walker. (Foto Colección Marie C. Walker)
Las maestras de la estocada que lograron tal hazaña fueron: Marie C. Walker, Melissa Serrano, Melisa Lima y las hermanas Mirtheska y Sasha Escanellas. Su entrenador, la “leyenda” Gilberto Peña.
La Estocada tuvo el honor de intercambiar preguntas con una de las integrantes del equipo, Marie C. Walker.
¿Cómo fue la experiencia de ganar oro en Ponce ’93?
Marie: “Te diré que fue una experiencia inolvidable. Los meses previos a la competencia fueron de mucho entrenamiento, físico, mental y táctico. Nosotras estábamos claras de la meta que teníamos y para eso nos preparamos. Recuerdo que ese día sentía mucha paz y a pesar de que siempre me ponía nerviosa en cada competencia por alguna razón esa no fue así. Era mucha la responsabilidad y teníamos que probar que éramos buenas y defender nuestra ‘cancha’. Todas nos preparamos”.
Medalla de oro de Marie C. Walker. (Foto Colección Marie C. Walker)
¿Qué sentiste en ese momento?
Marie: “Un orgullo enorme. Ganar de la manera que lo hicimos no se esperaba. Ganarle al equipo de Cuba (Dianicelis Marín, Ivis Machado, Milagros Palma, Yamila Randich y Yurina Suárez) era casi imposible en los ojos de muchos, pero no en el de nosotras. Recuerdo que nosotras nos estábamos divirtiendo y hasta apostamos diciendo que la que le dieran más toques tenía que pagar los refrescos… (sonrisa traviesa). Ganar frente a nuestras familias y amigos y darle a nuestra Patria ese regalo no hay sentimiento que lo pueda describir. Escuchar tu himno y ver tu bandera en lo más alto del podio es algo que solo quien lo ha experimentado puede entender. Te lo digo y se me aprieta el pecho de la emoción”.
El combate por el pase a la final fue contra Cuba. Por la medalla de oro, las boricuas derrotaron a las mexicanas Goergina Simont, Yolitzin Martínez, Nicte Cicero, Esperanza Madera y Ángeles García.
Gilberto Peña es agazajado en la celebración de la medalla de oro para la esgrima obtenida por el equipo de espada femenina en Ponce ’93. (Foto Colección Marie C. Walker)
Han pasado 25 años de haber logrado la única medalla de oro que ha ganado Puerto Rico en la esgrima. ¿Cuáles son las emociones que vives al recordar dicho momento?
Marie: “Al recordarlo me da mucho orgullo y a la vez nostalgia. Fueron años bien bonitos en el deporte donde existía un deseo genuino de superarnos, donde había rivalidad, pero había mucho respeto y la prioridad eran los atletas. En ese tiempo no se viajaba porque papá o mamá me lo pagaba. Lo digo con mucho respeto y sin ánimo de ofender. Se viajaba porque había que ganárselo en la pista, porque había que demostrar que podías ir y hacer un buen papel. No se viajaba por viajar. Recuerdo que cuando no rendíamos de la manera esperada la vergüenza nos arropaba”.
La esgrima también cosechó medalla de plata individual en la espada de Sasha Escanellas, cayendo en la final frente a la mexicana, Georgina Simont. La medalla de oro de Puerto Rico y la de Simont le aguaron la fiesta a Cuba, evitando el copo absoluto de la competencia ya que habían ganado ocho de las 10 medallas que repartía el evento.
Los otros dos metales que brillaron en el medallero de Puerto Rico fueron de bronce en el florete individual con Mistheska Escanellas y por equipo con las Escanellas, Walker, Lima y Keysa Ortiz.
La esgrima de Puerto Rico ha enfrentado grandes batallas en asuntos de administración que ha afectado el rendimiento deportivo en la pasada década, dejando su legado en un medallero trastocado.
A lo que Marie expresó “mi mayor deseo es que la esgrima vuelva a el lugar que tenía antes internacionalmente. Que se deje a un lado las luchas personales y se comience a planificar con sentido, para todos y no para unos. Hemos perdido muchos atletas que en estos momentos estarían dando buenísimos resultados en esta batalla por el poder que al final no ha habido ganador. Perdimos una generación de atletas talentosos como Melanie (Mercado, medallista de plata en Mayagüez 2010), Ketziel (Estrada, bronce por equipo en espada Mayagüez 2010), Krystal (Bas, bronce individual y por equipo en florete Mayagüez 2010), entre otros. Se que actualmente hay una nueva sepa que está dando la batalla y deseo que sigan dando buenos momentos al deporte, pero que no olviden la historia de este”.
El historial general de medallas de la esgrima puertorriqueña en juegos regionales es de un oro, nueve platas y 20 de bronces para 30. En igual de cantidades, 15, para ambas ramas.
La única medalla de oro ganada fue en la edición de Ponce ’93 y la logró el equipo de espada femenino.
En los Juegos de Veracruz 2014 el deporte recibió un duro golpe al no conquistar ninguna presea.
Un nuevo respiro se dio en Barranquilla 2018 con la medalla de bronce en florete masculino individual de Sebastián Tirado. Sin embargo, una estocada dolorosa fue la no clasificación de las mujeres bajo los nuevos parametros establecidos para los deportes de combate que no pudieron ser cumplidos por la Federación de Esgrima de Puerto Rico.
Para buscar un mejor porvenir en la esgrima nacional, la medallista de oro de Ponce ’93 dio un consejo:
“Sea íntegro con sus principios, valores y su moral. No claudiquen a sus principios por obtener una posición, porque lo que no es bueno para usted no es bueno para nadie. Enfóquese en dar el máximo, señale lo positivo y no permita que lo negativo a su alrededor lo desvíe de su meta”.
Como empecé… así termino. Los esgrimistas de nuestro país saben dar “certeras estocadas” como la que finalizó este intercambio entre Marie y La Estocada.
Alto. Una minuto de prioridad para este combate.
Vea un resumen de lo que fue Ponce ’93 como parte del documental Los 90 años de los Juegos Centroamericanos y del Caribe elaborado por la Editorial Caín y con la narración del destacado periodista Joa Bruno publicado el 16 de abril de 2016 en YouTube. La esgrima aparece en el minuto seis con dieciséis segundos.
Este escrito va dedicado con mucho cariño a todos los esgrimistas de Puerto Rico
La Federación Internacional de Esgrima y sus 153 miembros en todo el planeta tierra celebramos hoy la segunda edición del #FencingDay #SportForAll: #DíaEsgrima #DeporteParaTodos.
El propósito es promocionar el deporte olímpico, que prevalece junto a otras ocho disciplinas en el programa deportivo de los Juegos Olímpicos Modernos desde Atenas 1896 con el arma del sable. De hecho, el sable es el arma que ha estado presente en todas las ediciones de las Olimpiadas de verano y fue abierta a la categoría femenina en Atenas 2004.
Es el día donde el arma (espada, florete y sable) sale de su entorno competitivo y llega a los niños, las comunidades, las escuelas, a nuevos espectadores y más público. Descubren lo fascinante que es su historia y lo avanzada que está la disciplina en tecnología.
Puerto Rico fue parte de la iniciativa en el 2017 presentando varias clínicas con jóvenes talentosos por la isla. Un deporte que ha aportado logros significativos a la historia del movimiento olímpico nacional.
Puerto Rico se unió al #FencingDay2017
El tema de este año es “Sport for all”, “Deporte para todos”, que involucra a todos los fiebrús del deporte a nivel mundial. Es empoderar a las personas de todas las edades, géneros, niveles por habilidades y de todos los ámbitos sociales. Brinda la oportunidad de masificar el deporte y envolverlos en la pasión, éxtasis y disfrute que da la esgrima. Una ocasión divertida, educativa y de expansión mundial para construir interés, emoción y atención en la disciplina “de las espadas”.
En Puerto Rico, la esgrima se mantiene y tiene un historial deportivo digno aún con sus limitaciones para el desarrollo. En 13 participaciones en Juegos Centroamericanos y del Caribe suma 30 preseas con la mejor actuación en la rama femenina con 15 medallas de ellas una de oro, seis de plata y ocho de bronce y 15 medallas en la rama masculina con tres de plata y 12 de bronce.
Equipo de espada femenina que ganó el primer y único oro que tiene Puerto Rico en su historia durante Ponce 1993. De izquierda a derecha: Sasha Escanellas, Melissa Serrano, Mirthescka Escanellas y Marie C. Walker.
En Juegos Panamericanos, los boricuas han participado en 12 ediciones. El saldo de medallas es de tres, todas en espada masculina. La primera presea para la esgrima fue de plata en la empuñadora de Jonathan Peña en la edición de Winnipeg 1999. En Santo Domingo 2003, Puerto Rico volvió al pódium con la segunda medalla individual masculina en la espada del egresado de la Escuela Especializada en Deportes en el Albergue Olímpico, Víctor Bernier, y la primera medalla por equipo en espada bañada de bronce con la integración los hermanos Jonathan y Marcos Peña y los hermanos Víctor y David Bernier.
Gloria Colón.
La participación olímpica ha estado presente en tres ediciones. Gloria Colón fue la primera mujer en competir por la esgrima y ser la primera deportista fémina en hacerlo por Puerto Rico entre todas las disciplinas en las Olimpiadas en Roma 1960. Le siguieron los pasos Mirthescka Escanellas en Atlanta 1996 y Jonathan Peña en Sídney 2000.
La esgrima es un deporte que apasiona. Gusta por el reto que se tiene en dar #LaEstocada y no ser tocado. Es divertidísimo si se vive en entrega, disciplina y respeto. Las destrezas que se adquieren en su práctica llevan al ser humano a ser táctico y considerar otros de sus beneficios en la constitución física que se adquiere. No caduca su participación, es longevo. Cuenta con tres eventos en equidad de participación. Es una disciplina inclusiva, moderna y altamente tecnológica.
Si te interesa … da el primer paso para “adelante” para inscribirte en uno de los clubes al Comité Olímpico de Puerto Rico (787) 723-3890 o accediendo a https://www.fedesgrimapuertorico.org/ .
Te lo recomienda esta esgrimista #LaDelToque que inspiró su blog en el deporte “del Zorro”: laestocada.blog
En mi vida he recibido muchísimas bendiciones. En especial ser hija. Les explico un poquito.
Dicen que la luz de los ojos de papá son las niñas y que el primer amor de una hija es papá. ¡Eh, muy lindo!
En mi caso, todo el que me conoce me dice: “Eres pura pai”. ¡Já! Soy la combinación perfecta de má y pá, pero domina el ADN de mi viejo. Quiero llorar y reír a la misma vez.
Es divertido cuando pá y yo discutimos, porque es vernos en un espejo. Lo más cómico es la manera en la que él me riposta: “Te pareces a tu mai”. Yo me río y le digo con el dedito: “No… no … no. Mami me parió, pero soy tú en mujer y versión mejorada”. Me deja hablando sola. ¡Puej! Cada vez que me acuerdo, me río. Un secreto… mi sobrinita es pura abuelo. También me río.
«Mi hermano tiene que compartir su mamá conmigo:.
No les niego que con mi papá la paso superbién. Lo amo. Fuimos deportistas, caracteres parecidos y nos gusta que las cosas salgan bien, sino no las hacemos. Nos confabulamos. Nos decimos las cosas sin filtro. Él fue el que enseñó a ser independiente y coger rumbo deportivo a los 12 años fuera del núcleo familiar.
Sin embargo, esa etiqueta de que las nenas son de papá yo empecé a romperla desde muy temprano. Yo soy también de mamá. Por tanto, mi hermano tiene que compartir su mamá conmigo. Para variar, la gente dice: “Los nenes son de mamá”.
Mi mamá es el complemento perfecto de mi papá. Es la voz que suaviza los días difíciles con un “¡Dios te bendiga hija!”. Ella no necesita un detector de mentiras para saber, que a veces me esfuerzo para no [pre]ocuparla con mi diario vivir. No la responsabilizo, ella quiere lo mejor para mí, mi hermano, los “pekes”, la familia y el de las amistades.
Mi mamá siempre detallista hasta con el hogar.
Mi mamá es la contraparte suave de mi papá. Fue y sigue siendo la bujía de la fe. La amo. Mientras, mi papá le gusta la competencia, mi mamá es la que busca un propósito positivo a todo. Mi mamá se convertía en la mejor psicóloga en las derrotas y papi fue aprendiendo con el pasar del tiempo. Mi mamá la fortaleza, mi papá puros nervios.
De hecho, cuando regresé a la esgrima en el 2005, después de mi “retiro” en el 2004, mi papá me dejó de hablar. ¿Por qué? Dejé mi trabajo por competir por Puerto Rico. Pero… allá se montó en el avión para ver a su “nena” competir y saber si había tomado la mejor decisión. No se crean sueños bonitos, el golpe económico nunca fue recuperado. Aun así, les digo que no hay nada mejor que seguir las metas y completarlas.
La presión era mucha en el 2006.
La presión era mucha en el 2006. Teníamos que validarles a los incrédulos del deporte puertorriqueño que las medallas de los Juegos del 2002 se podían repetir con Cuba. En San Salvador, Cuba no compitió y los incrédulos decían que no eran válidas, porque Cuba no fue. ¡Así es nuestra fanaticada! Nos aman y nos odian a la misma vez.
Mi mamá estuvo presente dándome paz, orando en todo tiempo, hablándome en ese único lenguaje que tienen las madres, y de vez en cuando calmando los nervios de mi papá a la distancia, porque le pedí que se fuera lejos por lo ansioso que estaba. Casi casi… boté a mi papá.
«Me consoló cuando ganamos la medalla de bronce en el por equipo de florete femenino frente a México». Fotos en acción: Teresa Canino/GFR
Mi mamá recibió el primer abrazo y me consoló cuando ganamos la medalla de bronce en el por equipo de florete femenino frente a México. Rápido me dijo donde estaba papi y yo salí corriendo a la sala de prensa donde encontré a mi papá llorando, lo besé y lo abracé con un “te lo dije viejo”. Desde ahí me empezó hablar y ambos siguieron viajando a mis últimas competencias con una madurez deportiva incalculable.
Mi mamá no hizo deporte. El recuerdo más reciente que tengo fue una trilla en un scooter de Frozen de mi sobrinita y se estrelló, terminando con un medio yeso una semana más tarde en una de sus manos. ¡Ustedes saben! Las mamás son indestructibles y por no ver a sus hijos [pre]ocupados no le dicen que les duele o que siente. Así es la mía.
Mi mamá es una feliz abuela con mis «prekes» sobrinos.
Mi mamá deja todo lo de ella para ser de todos, menos de ella. Mi mamá es la que se disfruta lavar, planchar, cocinar, barrer, mapear, arreglar la casa y recibir la visita, no importa el nivel de cansancio que tenga. Ella todavía trabaja con la ilusión de que su retiro no será tocado con las imposiciones de la Junta de Control Fiscal. No les niego que me aprieta el corazón cuando pienso en su edad y toda la población de edad avanzada que está oprimida, sin oportunidades de mejor calidad de vida en estos últimos años en Puerto Rico.
2011. Regresé a divertirme y gané una medalla con mi mamá al lado.
Mami todavía me pregunta “¿Vas a volver hacer esgrima?”. La miro y le digo “No má”. Días después me aparezco por una sala de esgrima, recuerdo todo lo vivido junta a ella. Le habló como fue el recuento y le recalcó, “ya estoy vieja má”.
Su [pre]ocupación por mí, en especial por vivir distante, ahora es en mi jornada deportiva de cobertura. Es la misma [pre]ocupación de cuando estaba haciendo deporte. “¿Descansaste?” “¿En qué cancha trabajas hoy?” Y la clásica después del huracán de María … “¿Tienes luz?”.
Todo esto que comparto con ustedes, lectores, es para que reconozcan que su mamá biológica o no biológica tiene muchas cosas en común con la mía. Nuestras mamás se [pre]ocupan, le da ansiedad, se echan todos los problemas de toda la familia encima y resuelve con una “varita mágica”, no tienen tiempo para ellas, aman incondicional, tienen sus propios problemas y una paciencia brutal.
No se pierde una. Mi mamá con mis sobrinos en las Justas 2018.
Valorizo cada vez más mi relación con mi mamá. Como esas llamadas entre 11:00 a 12:00 del mediodía y la segunda entre 10:00 a 11:00 de la noche, que forman parte de mi diario vivir. Igual que escucharla todos los días “¿Vienes este fin de semana?” “¿Qué quieres comer para hacértelo?”. Para seguir mejorando mi relación con ella, trabajo diariamente en ser mejor hija y que esté en ese sitio que nos hace felices: la fe y el deporte.
Mami, gracias por todo lo que me diste y sigues dando. En este día especial, es más especial que los restantes del calendario, porque tengo la libertad de dar a conocer en #LaEstocada un poquito de lo que significas para mí. Gracias por criarme y valorizarme. Yo te valorizo y te amo.
Ser mamá de Zacha… está de madre.
Asignación. Todos los días son especiales. Si todavía estas indeciso(a) en hacerle un regalo de amor a tu mamá, aprovecha el Día de las Madres. Rompe esquemas. Libera lo que no te deja progresar con esta relación y lánzate a descubrir lo mucho que tienes por ganar. No importa que esté con o sin vida, es hacer la diferencia en la relación. ¡Disfrútala! Es un regalo sin costo y con valor incalculable.
¡Llegamos al día de la unión en una sola voz: 8 de marzo!
Las mujeres puertorriqueñas también tienen su historia en la lucha por la equidad de género. Tenemos historias como las mujeres expusimos en la primera entrada del blog el 6 de marzo, Marzo: mes de la equidad .
Rebekah Colberg
A pesar del camino que se ha recorrido, todavía tiene retos que enfrentar en todos los renglones de la vida. Esto no excluye al deporte, un sector que es marginado por nuestra sociedad, pero celebrado cuando se tienen grandes victorias y duramente criticado cuando las expectativas no son cumplidas por X o Y razón.
Sin embargo, la historia, como bien relata la doctora Sarah V. Platt en su escrito Un breve recorrido socio-histórico de las mujeres de Puerto Rico expone una descripción ágil, potente y de gran contexto fidedigno de cómo la mujer ha tenido su evolución en un país que busca definir su estatus político.
“A pesar de que aún queda mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad de género, la historia aporta evidencia de que incluso desde el siglo 15 hasta la actualidad, las mujeres puertorriqueñas han asumido un rol fundamental no sólo en la esfera privada, sino también como líderes políticas y luchadoras del movimiento feminista, logrando de esta manera la adquisición de muchos de los derechos que hoy en día poseemos”, indicó Platt.
La profesora del Departamento de Comunicación en la Universidad de Puerto Rico recinto de Arecibo mencionó varios acontecimientos victoriosos de las mujeres puertorriqueñas que vivían bajo la influencia de las mujeres europeas y norteamericanas en el Siglo XX:
“Una de las más significativas fue la iniciativa de un grupo de mujeres que promovió que en 1908 el escritor y legislador Nemesio Canales presentara el primer proyecto de ley en el que se concede el derecho de voto y la emancipación legal de las mujeres en Puerto Rico. Sin embargo, la lucha por el sufragio perduró varios años más ya que al principio el derecho sólo fue concedido a mujeres alfabetas mayores de 21 años (1929). El sufragio universal por fin fue concedido en 1936, convirtiendo a Puerto Rico en uno de los primeros países de América en conceder este derecho a la población femenina.”
Contando este y otros acontecimientos de la historia, las mujeres puertorriqueñas no han perdido la bravura que las distinguía en los tiempos indígenas donde el rol en la sociedad era inclusivo, teniendo presencia social, ocupación de puestos de privilegio, sin separar su responsabilidad materna. Sí, se vivieron y se siguen viviendo los intentos de silenciar su voz. Un intento de dejar a las mujeres en la invisibilidad y en la desigualdad.
Luisa Capetillo
Un ejemplo de valor femenino y pioneras en estas luchas fueron Ana Roqué, formándose como periodista, astrónoma, maestra y escritora; Luisa Capetillo, que entre sus logros está la primera tesis feminista de Puerto Rico en 1911; en la política, Blanca Canales, Lolita Lebrón y Felisa Rincón. En esta primera explosión de llamados a la equidad abrió el espacio para el deporte, teniendo una historia dignada de admirar.
Mujeres puertorriqueñas en el deporte y su primera victoria
No sé, si es intencionada la gestión, pero es incómoda la costumbre de que el deporte pase desapercibido en la historia contada en las escuelas y los sistemas universitarios de Puerto Rico. Grandes revoluciones y contribuciones se han realizado, entre estas, en la equidad de género en el deporte. Les comparto unos datos de historia deportiva para que abran su apetito de investigación en el tema.
Colberg primera medallista internacional.
El pasado 6 de febrero de 2018, el Comité Olímpico de Puerto Rico conmemoró en un #TBT (Throwback Thursday) especial los 80 años de la primera medalla internacional, ganada por una mujer en las habilidades de la caborrojeña e inmortal Rebekah Colberg. El momento histórico para el deporte puertorriqueño ocurrió un 6 de febrero de 1938 en los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en la Ciudad de Panamá, Panamá.
Para que se diera este logro, hubo una lucha con una gran victoria. El comentarista e historiador deportivo, Carlos Uriarte, escribió en su libro 80 años de Acción y Pasión: Puerto Rico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1930 al 2010 una breve reseña de este acontecimiento:
“El 12 de enero de 1938 en el barco Cuba partió la delegación, todos hombres hacia Panamá. Un grupo de fanáticos despidió a los atletas, que prometieron traer varias medallas. En ese primer grupo no viajaron mujeres boricuas. Estas no fueron incluidas inicialmente en la delegación, aunque estuvieron reclamando públicamente ser parte del viaje, pero los responsables de escoger a los representantes boricuas hicieron caso omiso a sus reclamos.
Rebekah Colberg junto a Iris Zengotita no se dieron por vencidas y prosiguieron con su cabildeo en las esferas del gobierno y entidades civiles, consiguiendo el apoyo económico y endoso del senador por el Distrito de San Juan, Celestino Iriarte, que identificó unos fondos en la legislatura que fueron transferidos a la oficina de la gobernación, recibiendo el endoso del gobernador interino, Rafal Menéndez Ramos, para que las muchachas viajaran a Panamá.
El 26 de enero en el vapor Santa Elena, el viaje se hizo realidad, partiendo hacia la ciudad del istmo nueve mujeres boricuas, junto a su entrenador Rafael Castellón. Antes de partir, el pueblo las despidió con mucho cariño y deseándole las mejores suertes”.
Este manifiesto femenino se trasladó a las esferas competitivas. Colberg ganó dos medallas de oro en el atletismo. Las preseas doradas llegaron, una el 6 de febrero de 1938 en el lanzamiento de disco y la otra al día siguiente, 7 de febrero de 1938, en el lanzamiento de jabalina.
¡Tuvo resultados! Los mismo que muchas veces, en el presente, grupos de ambos géneros piden para demostrar que las mujeres sí pueden competir en igual de condiciones que el sexo opuesto. ¡Sí, lector y lectora, todavía se dan esas conductas arcaicas en el deporte “moderno”! Solo existe el demostrar con resultados. Una alternativa que reta y gusta de celebrar cuando se ejecuta lo que es “prohibitivo” en el campo del “juego limpio”.
Otra hazaña se dio en este escenario Centroamericano y del Caribe, por cierto, este año se celebra la vigésimo tercera justa regional del 19 de julio al 3 de agosto en Barranquilla, Colombia. Puerto Rico ganó su primera medalla en deporte colectivo con el equipo de voleibol femenino.
Equipo de voleibol 1938 que ganó la primera medalla para un deporte colectivo femenino.
El sexteto boricua estuvo encabezado por la estelar y capitana Rebekah Colberg e integrado por Esther Carballeira, Flor Zengotita, María F. del Corral, Josefina Martinó, Joaquina Bayron, Iris Zengotita, Rosa Julia Modesti y María Vilá. Fue dirigido por Raúl Castellón.
No esta demás recordarle, que Colberg junto a sus compañeras fueron propulsora de reformas que apoyaron al deporte femenino en una época donde la mujer era marginada por su género.
El camino fue empinado para seguir escalando el Olimpo (hogar de los dioses olímpicos en la mitología griega). ¡Eh… sigue empinado, menos robusto!
Primera delegación de mujeres en competir en unos Juegos Panamericanos 1959.
Después de la primera participación femenina en Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá 1938 para Puerto Rico, las mujeres tardaron 21 años en competir en los Juegos Panamericanos. Fue en 1959 en Chicago donde hubo representación de 16 mujeres en tenis, natación y voleibol sin preseas. Esta venía a ser la segunda participación para Puerto Rico, ya que el país había competido con una delegación masculina en Ciudad México 1955.
Gloria Colón primera puertorriqueña en competir en unos Juegos Olímpicos Roma 1960.
La llegada al Olimpo se dio, gracias a la esgrimista y mentora, Gloria Colón. Natural de Río Piedras y a sus 29 años, Colón se convirtió en la primera mujer en representar a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos. Su cita con la historia fue en las Olimpiadas de Roma, Italia del 2 de agosto al 11 de septiembre de 1960. Estuvo activa en el evento de florete individual. Todos los que conocimos a Gloria sabemos que su locura radicaba en la pasión de enseñar la esgrima como pionera que fue para el deporte y las mujeres puertorriqueñas.
Estos logros a nivel olímpico también trastocaron a la Liga Atlética Interuniversitaria fundada en 1929. Fue 41 años después de su creación que las mujeres recibieron el permiso para competir en la Liga en el atletismo. La rama masculina dominaba las competencias hasta el año académico1969-1970.
Otros logros se han dado con el debut de muchas féminas en todos los deportes que se compiten en el presente. Rompiendo estereotipos, dejando legados.
Mónica Puig
Una de las más recientes gestas se vivó un 13 de agosto de 2016 cuando la tenista Mónica Puig se convirtió en la primera mujer en darle la primera medalla de oro en Juegos Olímpicos a Puerto Rico en el escenario carioca de Rio de Janeiro. Una dorada entre ocho preseas ganadas por hombres en boxeo, lucha olímpica y atletismo (dos platas y seis de bronce).
En la parte administrativa no se puede pasar por desapercibido que en el alto rendimiento y en el centro que maneja el deporte olímpico en Puerto Rico llegó la representación femenina con la primera presidenta al Comité Olímpico de Puerto Rico el 3 de diciembre de 2012 en la figura de Sara Rosario Vélez.
Entre estos breves datos que presento, existen más historias de deportistas puertorriqueñas que han tenido sus combates internos, sus duros enfrentamientos con la cultura deportiva, caídas, victorias y glorias en el deporte. Es un principio que tiene espacio para un final que se desea en otros sectores de la sociedad: la igualdad de género.