#Irma: A un año de la primera tempestad

Parte I: Confecciones de Irma y María

Irma fue la primera prueba de fuego para mis emociones adultas deportivas que llegó el 6 de septiembre de 2017.  Desde el domingo de esa semana, 3 de septiembre, las secciones del tiempo estaban siguiendo la trayectoria del evento atmosférico.

Irma 6 de septiembre.
Trayectoria de Irma.

Bajo mi percepción, parecía que se iba a despedir el año. En vez de recibir información concisa, precisa y educativa, la mayoría era sancionalista, confusión y desinformación. El filtro mediático tuvo que agudizarse. Los memes, ni hablar. Creatividad 101 en pura acción. Facebook me lo está recordando en este presente donde escribo.

La forma alarmante de informar al país sobre el evento atmosférico me hizo pensar en el paso de dos huracanes previos Hugo y George. Tomé preocupaciones, activé a la familia, me preparé y pasé la tormenta  con las preocupaciones de los vientos y la lluvia. Por primera vez sola. La decisión simple, le huía al terror que había dejado específicamente George en mi adolescencia en el barrio Playa de Guayanilla. Una experiencia que se convirtió en trasfondo en la adultez para tomar las mejores decisiones con Irma y María.

De lo que sí no estaba preparada, les confieso, era en el balance de las emociones por estar viendo las imágenes de las islas vecinas, quedando devastadas vil y cruelmente por Irma. Era el primer evento cercano, que indirectamente me afectaba en mis labores de oficial de prensa con la Liga Atlética Interuniversitaria.

Es redundante, lo sé, pero difícil todavía de procesar, el expresarle la tensión que viví en saber que personal deportivo y estudiantes-atletas de una de las universidades participantes en la Liga no eran encontrados por la falta de comunicación.

University of Island Virgin
El campus recibió duramente el impacto de Irma y María. Comenzaron clases en octubre de 2017.

El campus de la Universidad de Islas Vírgenes había quedado con severos y graves daños. La comunicación con el campus era nula por la devastación. No se tenía noticias del director atlético ni de estudiantes-atletas.  Pasaron los días hasta que se recibió comunicación del estado físico y mental de él, y de la perdida material que sufrió, y un resumen del campus.

Mientras eso sucedía, se buscó acceso a la información por los medios de Islas Vírgenes que siempre están atentos a la participación de los Bucaneros y Bucaneras, y tampoco fue fructífera en la inmediatez que queremos tener noticias. Todo era tensión.

Graves daños en Saint Tomas. (Caturada de Internet)
Severos daños en Islas Vírgenes por Irma.

En la Isla Grande, se activaron las universidades participantes de la LAI como centros de acopio para brindarle apoyo. Los Bucaneros y Bucaneras también habían perdido su departamento atlético y la parte del complejo deportivo pasó a ser centro de mando de emergencia para los habitantes.

La solidaridad de los compañeros de LAI en Puerto Rico profesó los principios del juego limpio. Se organizaron las instituciones en calendario, hospedería, instalaciones, entre otros detalles, para que Islas Vírgenes completará su año.

Dormitorios de la Universidad. (Capturada de Internet)

Hurricane Irma and Maria Recovery

En el 2018-2019 su panorama es incierto deportivamente, la reconstrucción por su isla continúa.

En este proceso descubrí la intensidad con la que se genera amor por ayudar a los necesitados. La intensificación del amor incondicional. La acción protagónica que toma la caridad, la piedad y la misericordia.  Puerto Rico sí había sufrido el roce de Irma, aun así, se fijó en estirar su mano a las islas hermanas para ser puente de salud, por ejemplo, traer los pacientes de diálisis, y de enlace con otros países para que los habitantes afectados pudieran estar con sus familiares para iniciar su duelo en el proceso de pérdida que le impuso la naturaleza.

En el ámbito deportivo, Irma ocasionó leves suspensiones y con la recalendarización rápida del deporte universitario. Lo que no sabía era que Irma se convertiría, muy pronto, en el “ángel” que anunciaba cómo, dónde y para qué nos teníamos que preparar para un evento atmosférico sin fecha en ese momento.

Irma fue el simulacro para fortalecer las emociones, porque en el plan previo, durante y después de un evento atmosférico había demostrado que tenía capacidad de sobrevivencia.

Catorce días después, tocó María. La película de terror en todos los aspectos para mi isla y al mismo tiempo el proceso de vida, hasta el momento, que aprendí a vivir en resiliencia. Un vocablo de la Real Academia Española que se convirtió en un modo de vida.

A un año de la primera tempestad se traza el camino de 14 días para traerles las confecciones de María.

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