Esta hermana puede ser una madre, una amiga, una sobrina, una cuñada, una nuera, una jefa, una alumna, una compañera de deporte, puedes ser tú: lectora.
Hermana están matando a nuestras hermanas. No hay piedad. Las matan cada día con la mano ensangrentada. El crimen se especializa cada día más contra nosotras. El despertar en la sociedad va lento.
Nos tratan de matar a cada minuto controlando nuestras vidas. Nos castigan por nuestra vestimenta, ya que piensan que estamos consintiendo la violación, el maltrato. No entienden que lo que llevamos puesto no da permiso para que nos agredan. ¡Nuestro respeto no está condicionado a lo que llevamos puesto, ni por el tatuaje, ni por el pelo, ni por el color de piel y más!
La falta de educación lleva aceptar a cercanos a que perdonemos al agresor, que constantemente está alzando la voz para imponer su razón, intimidar y hacerlos callar.
Soportamos llamadas donde el grito, la amenaza y el terror son las armas para castigarnos al saber que una de nosotras está siendo víctima del agresor compulsivo, que resuelve todo con lanzarles cosas, romper los enseres, manipular a los presentes en la escena. ¡Esta hermana vive en terror! Un terror que la paraliza actuar por ella. No la culpo, tampoco el sistema gubernamental es confiable.
Lo triste es que entre nosotras existen las que permiten esta conducta que duele. Lo hacen juzgándonos entre sí. Lo hacen aceptando por bien las conductas machistas. ¡Duele!
Hermana que vive moribunda, ¡despierta! ¡Te quiero viva!
Zacha I. Acosta González/La Estocada
Las que tenemos la valentía en hacer la diferencia por una mejor sociedad para nuestro presente nos tildan de irrespetuosas. Nos amenazan con quitarnos derechos y en denigrar nuestra dignidad en la poderosa era digital.
Podemos perdonar, pero esto no significa que volveremos a lo que era antes, ni borrar la historia. ¡Sí, nos quieren obligar a vaciar el disco duro como si nada hubiese pasado! Es válido no perdonar. Perdonar es una elección. Un proceso de sanación difícil, ya que las heridas serán perpetuas.
Estas viejas conductas siguen vivas. Otras se siguen creando, por ejemplo, el ghosting (desaparecer sin cerrar la relación); el benching (una conducta violenta para mantener interesado(a) y más.
No nos gusta que por cada hermana que perdemos tengamos que sacar nuestro desgarrador grito. Un grito para abrir conciencia. Un grito sinónimo de dolor. Un grito desesperado de UN BASTA YA. Si no nos expresamos, aportamos a que el agresor y sus cómplices sigan en la libre.
Aun con todo esto que te escribo quiero que sepas que no estamos solas. Existen hermanos y hermanas que nos empoderamos para afrontar las situaciones diarias. Nos convertimos en la cara incómoda que recordamos NOS QUEREMOS VIVAS y NO MUERTAS. Cada día somos más fuertes, más valientes, más valerosas. Cada día crece más y más el amor propio.
Hermana que está muerta, ¡cuida de nosotras!
Hermana que vive moribunda, ¡despierta! ¡Te quiero viva!
Un escrito que se atrasó su nacimiento por el enganche que tuve en el reportaje especial de #SobreviviendoAMaría por Wapa TV.
Como era de esperarse, los medios comenzarían con sus reportajes especiales o documentales de lo que fue, es y posiblemente será, para cada persona que vivió el suceso, en o fuera de Puerto Rico, el huracán #María. El próximo jueves se cumple un año.
Los comentarios a dicho especial han sido varios. Muchos quejándose de que fue para crear fama a costilla del dolor humano, otros en que no es saludable recordar el acontecimiento y muy… muy pocos entender que la realidad ocasiona dolor, pero tiene la posibilidad de transformarse.
18 septiembre 2017
18 septiembre 2017
18 septiembre 2017
Si no lo hacen los medios, se lo hará el calendario por tener el 20 de septiembre en una de sus páginas o en el nuevo formato de Memories o Memorias de Facebook, por tomar de ejemplo una red social.
De esto no era lo que iba a escribir, pospuse mis temas y escogí arrancar con lo que verdaderamente me provocó el especial de mis escritos: sanación. #SobreviviendoAMaría me dio el poder de comunicarle mi tercera confesión, porque yo estoy en el proceso de sanación.
Sanación, en términos generales, es aceptar y aprender que cada proceso, sea positivo o negativo, siempre se sacará una enseñanza que nos ayuda a crecer como seres humanos.
Cada proceso es individual, que puede terminar en un resultado de beneficio colectivo. Los procesos de sanación conllevan tiempo. Los individuos pueden vivir la empatía, coraje, negación, depresión, ansiedad, entre otros, en la primera etapa.
Sin embargo, existe la oportunidad de transformar las emociones para vivir en valentía, aceptación, fortaleza, control, entre otras manifestaciones de superación. Se resume en la resiliencia, una palabra que los puertorriqueños descubrimos los beneficios en la acción, otros la están descubriendo y otros se merecen la oportunidad de conocerla. Ya escribí de ella en la publicación A seis meses de María: ¿El deporte sobrevive o vive?el 20 de marzo de 2018 y La #LAI fue un milagro deportivo en el 2017 -2018. También, la adopté como mi amiga.
Aunque nos resistamos, la sanación conlleva voluntad, ayuda, fe e introspección. No llega de la noche a la mañana. Es un proceso difícil, de aprendizaje y de tiempo. ¡Lo importante que las herramientas existen! El suicidio no es la opción.
Observar o no observar los reportes especiales de esta semana, o leer este mismo escrito, en recordación a los sucesos que vivimos y estamos viviendo a un año del paso del huracán María es una decisión individual.
Sin embargo, no puede convertirse en una acción de juzgar al prójimo por la elección de observar o no observar los reportajes. Creo que ya estamos cansados de todas las críticas que se comparten a diario de lo que gusta o no gusta para abonar sobre un suceso que nos afectó a todos los puertorriqueños. Más bien debe ser de reflexión.
No existirá reportaje que pueda reseñar el que aportó, ayudó, sufrió y que ahora quiere contar su historia con intensión de parar, mirar y escoger hacia dónde dirigir su vida después de lo aprendido forzado por María. Ni el primero que salió con el tema, #YoNoMeQuito el especial. ¡Uff, ni espacio tengo para reseñar las megas críticas que recibió! Me enfoco en el empoderamiento que descubrí en su producción.
¡No lector! ¡No darán abasto los canales, los reporteros ni la prensa para contar cada una de las historias!
Por tal razón, es posible que en esta semana verá imágenes nuevas para su psiquis que lo impactarán o no le impactarán.
Esto es una simple imagen de la película de terror que veía en el expreso 52 de Carolina a Guayanilla cuando visitaba a mi familia, luego de encontralos con vida el domingo, 24 de septiembre de 2017. Facebook me lo recordará, porque las compartí para que los del exterior viera un poco de cómo había quedado la isla.
Nosotros tenemos nuestras propias imágenes grabada, porque lo vivimos, nadie nos lo contó.
Nos obstante, nos puede servir para llevar un mensaje de recordación, aprendizaje y reflexión con o sin medios de comunicación. ¿Sabe qué? Los medios es una plataforma más desde que salieron las redes. Todos los que la usamos sabemos que para llevar el mensaje de lo que es, fue y será María en nuestra vida, pueden escribir en su red. Es el enfoque que le dará a su contenido y el propósito que lo inspira.
Si no has comenzado el proceso de sanación de lo que fue María en tu vida, estás a tiempo en buscar ayuda.
Como comunicadora entiendo el proceso por lo que pasan los reportajes visuales, escritos y auditivos. Existe la edición como elemento de manipulación para que de una forma u otra llegue ese mensaje que ha escogido el medio que lo trabajó.
Es por esto por lo que deberá, amigo lector, escoger si en su proceso de sanación le servirá o no ver estos trabajos de colegas que vivieron los momentos más horrendos de la historia en eventos catastróficos de Puerto Rico en los últimos tiempos, para mantenernos informados y dejar una historia para las generaciones. Recuerde que ellos, son puertorriqueños, pasaron el mismo proceso que el de usted y el mío en la misma isla que fue azotada. Otros lo vivieron desde las afueras como sus familiares o mis familiares que estaban desesperados por saber de nosotros, los que estamos en la isla.
No nos merecemos que, en esta semana, donde el recuerdo de María existe por cada rincón, nos acuchillemos en las opiniones de restar energía. Más bien en aportar en cómo seguiremos trabajando por nuestra familia, nuestro país y nuestra sanación colectiva que viene de la individual.
Si usted todavía no ha encontrado las herramientas para comenzar su sanación, los invito a que busquen ayuda, como yo lo hice en el ámbito privado.
Existen programa como la Línea PAS que está disponible para ayuda en momentos de crisis emocionales las 24 horas los 7 días de la semana 1-800-981-0023. Un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud estará para usted y de forma gratuita.